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Si te suena su cara, es por algo. El Vero nació en la ciudad australiana de Victoria siendo un Holden Statesman, pero Erich Bitter, un carrocero alemán más conocido por sus antiguas preparaciones basadas en modelos de Opel, ha decidido traerlo a Europa con unos cuantos cambios y un precio inexplicablemente abultado.
Siendo el Statesman uno de los favoritos de Autoblog podría pensarse que el Vero es una bendición caída del cielo. Pero no. Porque Bitter, así, de buenas a primeras, ha empezado cambiando el paragolpes original por otro desprovisto de cualquier personalidad. La jugarreta es completada por un capó que modifica la expresión del vehículo con una nueva caída, y si se abren las puertas, puedes comprobar que las modificaciones realizadas en el habitáculo no son precisamente apropiadas.





