
La gente de Top Gear se ha visto envuelta últimamente en un par de accidentes bastante espectaculares. ¿Hace falta que recordemos cómo
por poco nos quedamos sin Hamster? Ya hace tiempo un Enzo se les fue al cielo de los Ferraris cuando iba en dirección a una sesión fotográfica, y no hace mucho, Stig
sacó de la pista a un Koenigsegg CCX. Ahora, gracias las expertas manos de un ingeniero de Koenigsegg con un mal día, podemos añadir otro sueco a la lista, concretamente el único
CCXR existente en el mundo.
Para refrescarte la memoria, cabe mencionar que el CCXR funciona con biocombustible, E85 para ser exactos, una mezcla de gasolina y etanol con la que obtiene una potencia todavía mayor que la del CCX. El CCXR es uno de los poquísimos deportivos del mundo que oficialmente rinde más de 1.000 caballos, 1.018, de hecho, y toda esa potencia conjuró en contra de su piloto cuando intentó tomar una curva a más de 190 km/h, y fue a dar con un enorme cono de señalización. Tanto él como Peter Grunert, miembro del equipo de Top Gear que le acompañaba en esos momentos, dieron vueltas como una peonza antes de que su CCXR se detuviera fuera del asfalto. Grunert nos cuenta que recuerda cómo "una de las exóticas ruedas de bajo peso con radios de magnesio unidos a una llanta de fibra de carbono, quedó hecha añicos", dejando tras de sí las mayores marcas jamás vistas en su vida: 265 metros de rueda quemada. El automóvil, milagrosamente, solo terminó con la carrocería arruinada, conservando intacto su chasis de fibra de carbono.