
Sólo hay que abrir la puerta de un Dodge Caliber para darse cuenta de que Chrysler sigue viviendo en el pasado, pero su reluctancia a leer los periódicos le ha dejado con un problema de obesidad mórbida entre deprimente y prodigioso. Jim Press, vicepresidente de Chrysler LLC ha declarado en el Salón de Nueva York que de los 11 todoterrenos que fabrican las distintas marcas de su empresa (Chrysler, Dodge y Jeep), estas sólo necesitan la mitad. ¡La mitad! Y hace solo dos años lanzaban el Chrysler Aspen...
Afortunadamente parece que ahora que ahora que se ven contra las cuerdas los ejecutivos del fabricante han espabilado, y junto al anunciado recorte de productos, Press ha comunicado que también reducirá el número de monovolúmenes remarcados ofrecidos entre ambas marcas en los próximos cuatro-cinco años (eso quiere decir que adiós al Dodge Caravan). En total, desaparecerá un tercio del catálogo combinado de forma rápida pero progresiva.
A día de hoy cuesta comprender cómo una compañía puede seguir construyendo todoterrenos como si no fuera a haber mañana. No es que esta sea la primera vez que el precio del petróleo aprieta las tuercas a la industria.
[Vía Carscoop]



