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Brabus no ha perdido el tiempo desde la presentación del Mercedes SLK 2008, y ya tiene listo su habitual paquete de mejoras aerodinámicas y prestacionales. Para el nuevo modelo, el preparador alemán ha decidido cambiar el 5,5 V8 de la versión 55 AMG y cambiarlo por su propio motor 6,1, con 445 CV y 635 Nm. La transmisión escogida es una automática de siete velocidades, y de ahí baja a un diferencial LSD obra de la casa. Con estas mejoras, el 0 a 100 cae a 4,3 segundos. Sus frenos de aluminio de seis pistones se clavan en unos discos delanteros rayados de 335 mm, mientras que unos traseros de cuatro pistones tratan de aferrarse como pueden a sus respectivos rotores de 300 mm. Con todos los cambios, la velocidad máxima del modelo es de 305 km/h.
Naturalmente las llantas no se iban a escapar tal cual, así que Brabus ofrece unas propias en tamaños de 17, 18, y 19 pulgadas, cobijadas por una carrocería que ahora queda 30 mm más cerca del suelo por cortesía de una nueva suspensión con muelles deportivos. Las modificaciones estéticas se cierran con un spoiler afinado en el túnel del viento, un difusor trasero, un pequeño alerón y cuatro colas cromadas en los tubos de escape.
[Artículo en inglés]



