Engáñale, róbale, rÃete de él, y luego... pÃdele perdón
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Cuando ayer arrancamos la columna de opinión del Gran Premio de Malasia de Fórmula 1 no habíamos tenido todavía tiempo de analizar todo lo que estaba por venir. Nos habíamos quedado con lo visto y escuchado en la retransmisión, pero muchos detalles se quedaron por contar de los intercambios de radio (gracias al "buen" trabajo de algunos), y no nos dimos cuenta de todo el lío que se había montado hasta ver la esperpéntica situación del podio, la rueda de prensa post-carrera, y la cancelación de la foto de equipo victorioso de Red Bull.
¿Qué había pasado? Pues que Sebastien Vettel, triple campeón del mundo de Fórmula 1 y dominador con mano de hierro de los últimos tres campeonatos, en un arranque de chulería y egocentrismo, había decidido pasarse las órdenes de equipo "por allí donde le vino en gana", creando una situación que Christian Horner va a tener que manejar correctamente los próximos días si no quiere acabar con tortazos incomprensibles antes de que acabe el año entre sus pilotos.



