Colocar el motor "atravesado" sobre el eje delantero no es lo mejor dinámicamente, pero si por espacio
Aunque Dani ha intentado evitar que me metiera en este jardín espinoso, del que probablemente salga "escocido" y con palos de todo tipo, quiero invitarte a un desafío mental en el que caí el otro día, cuando conduciendo por una autovía recapacité sobre "el mejor tracción delantera jamás fabricado".
Como ingeniero, si me dieran una hoja en blanco y me pidieran trazar un coche de tracción delantera para competición con carrocería de utilitario, tomaría muchas decisiones en línea con las que un polifacético y afamado modelo de hace unas cuantas décadas ya contó. Pero antes de desvelarte a nuestro protagonista, planteémonos qué soluciones técnicas elegiría.
Para empezar, no queremos un pesado motor colgando por delante del eje delantero, o situado justo encima de él. Lo ideal es situarlo en posición delantera-central, es decir, colocarlo tras el eje frontal. Lo colocaríamos longitudinalmente para retrasar más, si cabe, el centro de gravedad del propulsor, y acercarlo lo máximo al centro de gravedad del vehículo, en busca de un momento polar de inercia muy reducido.
Colocado de esta manera tendríamos que emplazar la caja de cambios prolongada longitudinalmente hacia adelante, en posición transaxle, con la salida del diferencial centrada en el eje. La suspensión delantera sería multibrazo, y para ayudar a mantener el morro bajo, ganar posibilidades de regulación, y transferir cargas al monocasco en su parte central, probablemente optaría por barras de torsión, lo que además rebaja el centro de gravedad.
Trataría de no sacar la línea de escape hasta atrás, ya que de esta manera podría liberar la trasera para emplearla con funciones aerodinámicas, como por ejemplo con un difusor.
Idealmente, el tren trasero también sería multibrazo, y el motor lo preferiría bóxer de cuatro cilindros para recortar longitud y rebajar altura del centro de gravedad. Pero esto dos puntos son, en cierto modo, secundarios.
Tras darle vueltas a todos estos aspectos durante 200 kilómetros aburridos de autopista me percaté que, con la excepción del tren trasero multibrazo y el motor bóxer, había un utilitario deportivo que, un buen pilón de años atrás, ya había aplicado esta genial fórmula. ¿Adivinas cuál es?