
Se pueden decir muchas cosas de John DeLorean, pero a pesar de las adversidades, nunca dio su brazo a torcer, buscando nuevas oportunidades con las que financiar su nuevo asalto al mundo del motor.
Una de sus últimas iniciativas fue la creación de una máquina del tiempo. Bueno, de aquellas maneras, dado que solo lo mostraba. Su reloj de pulsera DeLorean Time fue más que un simple truco para promocionar sus automóviles; se trataba de otra forma de buscar ingresos para permitir el lanzamiento de su próxima creación. Con cada reloj, los clientes obtendrían el derecho de compra de uno de los primeros DMC2, el abortado deportivo que DeLorean esperaba haber construido algún día antes de su muerte en 2005. Vendiendo los suficientes relojes, DeLorean pensaba que podría acumular el suficiente capital como para producir el DMC2, volviendo a poner su nombre en todos los periódicos.





