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Prueba, Abarth Punto Evo esseesse: Conclusiones y rivales

Categorías: Garaje, Utilitarios, Deportivos, Abarth



A estas horas te estarás preguntando por mis conclusiones y por las respuestas que nos han llevado a hacer esta prueba.

Ante la primera cuestión, que es la obvia si tienes un Punto Evo ya en tu garaje, de si merece la pena montar el kit, te diré que sí, indudablemente. Vale, es un pastón, porque 4.275€ no son pocos euros, menos con la que está cayendo, pero la mejora de suspensión, potencia y par a medio régimen, resistencia de frenos, sonoridad de escape y atractivo estético general hacen que esté perfectamente compensada la adquisición.

Es más, cuando se pasen los 20.000 kilómetros o el año dentro de los que puedes comprar el kit para montarlo, te arrepentirás si no lo has puesto, y a la hora de vender el coche de segunda mano, si llega el día, el kit te permitirá guardar más valor añadido, ya que Puntos Evo hay pocos, pero con el kit esseesse todavía menos.



Obviamente, si necesitas el coche para uso diario, y tus excursiones prestacionales son nulas, o sólo eventuales (una vez al año), entonces las diferencias a mejor tal vez no las puedas apreciar tanto... Pero esto tiene que quedar a tu pura valoración personal.

La respuesta a la pregunta de si merece la pena comprarse un Punto Evo SS, si todavía no lo tienes, y te lo estás planteando, tiene varias formas.

Ante sus rivales, el Punto Evo tiene sus cosas buenas, y sus defectos, como todos. Ante un Clio RS, el Punto Evo tiene muchos más bajos y medios, frena mejor, y tiene mejores recuperaciones. Además es más "exclusivo" (se ven muchos menos) y personalizable. A nivel de chasis, el Punto Evo no envidia demasiado la capacidad de colocarse del Clio RS, aunque este igual es un poco más radical (con el chasis cup es un coche mucho más enfocado a las prestaciones, pero también por ello, menos "vivible" en el día a día). El Clio RS (siempre hablando del coche con kit) te habla más por su dirección, redondea más la sensación de conducción al límite, pero su motor te pide jugar mucho más con la caja de cambios para mantener el ritmo, ya que su potencia es de motor atmosférico, toda concentrada "ahí arriba". A favor del Punto Evo te podemos decir que a igualdad de equipamiento, te saldrá más económico, y puedes comprártelo por fases: primero el coche, luego el kit.



Ante el Corsa OPC Nürburgring, el Punto Evo ofrece un confort diario superior, gracias a una suspensión menos radical, y además cuenta con una puesta a punto más neutra, con posibilidad de colocar la trasera. El Corsa OPC N es más rápido, y si miras contra el crono, machacará al Abarth, pero de una manera menos pasional. En temas de estética, simplemente no me meto.

El Ibiza Cupra, el Polo GTI o casi cualquier otro rival que te puedas imaginar, no están al nivel de este podio, pues son coches menos pasionales e involucrantes a la hora de conducir. Y es que el Punto Evo tiene más carácter, aunque no llega al de un Abarth 500 SS o un Clio RS, que de maneras muy distintas todavía te dejan más marcado.

¿Me compraría yo un Punto Evo SS? Pues probablemente sí. Es más útil y versátil que un 500 SS, pero pierde contra este en lo que te digo: carácter. El Punto Evo es más rápido, frugal, cómodo, usable... Pero puesto a cambiarle cuatro cosas, pediría a los Reyes Magos una dirección con más feedback, un autoblocante de verdad, unas estabilizadoras un 15% más gruesas (y por ende, más rígidas), y 20 caballitos más, para no tener envidia de ningún rival. Pero hasta que a alguien se le ocurra hacer una edición limitada que cumpla estos criterios de radicalidad (que, por otra parte, sólo se ajustarían a un 1% de los clientes potenciales, por comprometer demasiado el uso y disfrute diario al hacer al coche demasiado radical), creo que el Punto Evo es una excelente opción. Y Abarth puede alegrarse de que así sea, porque aún le quedan unos cuantos años hasta tener un relevo generacional...



Abarth Punto Evo EsseEsse (modelo probado: 24.775€)

Lo mejor: Motor en bajos y medios, puesta a punto de chasis, estética, sonido del motor, consumos y versatilidad.

Lo mejorable: Feedback de la dirección, estabilizadoras "un pelo más duras", faros de xenón no opcionales, ESP no desconectable.



Puedes seguirme en Twitter. Un agradecimiento especial para Julio Fernández, autor de las fotos en movimiento.

Prueba, Abarth Punto Evo esseesse: ¡En marcha!

Categorías: Garaje, Utilitarios, Deportivos, Abarth



Llave al contacto, motor encendido, y un zumbido de "motor gordo" llega hasta tus oídos, aunque bastante apagado. El MultiAir es un motor muy silencioso, que está lejos de molestarte, y el sonido que domina es el de los gases de escape. Ciertamente suena menos bruto que el 500 de la marca, y más refinado; técnico diría yo.

Echas a andar y notas que el motor recibe una tremenda inyección de par. Está mucho más lleno en todo el recorrido del cuenta vueltas, desde abajo del todo hasta el corte, y aunque la diferencia de potencia es de sólo 15 caballos, se nota más contundente, como si hubieran trazado una curva completamente paralela a la original sobre la gráfica de potencia.

La dirección asistida eléctrica está a un universo de distancia de la del 500. Aunque más asistida y menos dura, es mucho más precisa, efectiva, y con un tacto de autocentrado mucho más conseguido. No parece que haya un muelle que quiera rebotar para devolverla a su posición central, ni se queda tan "clavada" cuando estás trazando una curva y quieres corregir la trayectoria por cualquier razón. Además, el volante, que es mucho más fino que el del 500, es cómo de asir, y aunque más grande, su cuero fino y su grosor invitan a llevar constantemente las manos a las 10 y 10 para manejarlo todo.



El cambio, el C635 del grupo Fiat que tanto prometía cuando se lanzó con sus seis marchas y sus enclaves más cortos y metálicos, por fin funcionó como esperaba de él. Si haces memoria y me sigues desde hace tiempo, sabrás que tanto en la instalación del MiTo Quadrifoglio como en el Punto Evo que probé el año pasado, me quejé de que costaba insertar algunas marchas, como la segunda en reducciones, si no ibas con todas las ganas del mundo a mover la palanca.

En este Punto Evo SS de pruebas el problema ya no existía. Ciertamente, como toda caja de estilo duro y enclaves claros, hasta que se calienta cuesta un poco meter las marchas, pero una vez la "valvulina" está a su temperatura de trabajo óptima, los enclaves son muy precisos, y da gusto guiar el selector para buscar cada relación de cambio.

Curioso es que la segunda marcha apenas te deje llegar a 85 km/h, y es que la relación de cambio es muy cerrada, como si de un coche de rallyes se tratara. Esto, a la postre, con tanto par disponible, hace que te encuentres cambiando a tercera muy pronto, y contra el crono hace empeorar el tiempo del 0 a 100, que con 7,5 segundos no parece intimidar a nadie cuando lo comparas con sus rivales, como el Clio RS o el Corsa OPC (ambos más potentes y con más cilindrada y consumo).



Cuando miras cifras del 0 a 1.000 metros con salida parada, la cosa ya cambia, y el Punto Evo demuestra, con el kit SS, tener un régimen medio y un poder de aceleración muy superior, igualando a sus rivales prácticamente en cada medida, y casi superándolos.

Pero no nos vayamos del tema principal, que es cómo se mueve el coche. Tras esos primeros metros de "acondicionamiento", cuando ya vas a buscarle las cosquillas a la máquina, es cuando realmente hay que sacar la libreta para tomar notas, y valorar con juicio justo el comportamiento del coche.

Yendo realmente rápido (mi fotógrafo puede dar fe de ello), el coche se come sin problemas las rectas, y realmente no echarás de menos tener más potencia. Como te digo, parece tener más caballos de los que dicen los papeles, pero es sobre todo por la excelente cantidad de par entregado.

Llegando en quinta a una curva redonda de tercera a izquierdas, que fue la primera encontrada "seria" con el coche, la mecánica es fácil de asimilar: Pie al freno, los Brembo son potentísimos, líderes de la categoría sin duda alguna en poder de parada, y además con un tacto de pedal firme, perfectamente dosificable, y con un ABS que tampoco hace retemblar demasiado el pedal.

El coche entonces, en pleno proceso de frenada, y mientras caen los punta tacón uno tras otro para meter segunda, te permite decidir el modo de tomar la curva. Me explico: gracias al buen balance del chasis, puedes elegir frenar "bien tieso", para trazar la curva limpia, sin atisbo de movimiento de la trasera, y dar gas a la salida, o bien, hacer trail braking, o lo que es lo mismo, en la última fase de la frenada regresiva, cuando ya estás aflojando frenos, meter el volante más fuerte para buscar el vértice mientras la trasera te invita a redondear la curva.



Con el modo Sport activado (99% del tiempo de la prueba, por razones obvias), el ESP (no desconectable completamente) deja que la trasera se insinúe sin problemas, pero sin llegar a ser peligroso. Esto lo convierte en un coche perfectamente ágil para afrontar la curva.

Afrontando los primeros instantes de dicha curva, la carrocería balancea algo más de lo que me gustaría, y es que las estabilizadoras son las mismas del Punto Evo normal, y les falta algo de dureza, para mi gusto, aunque bien es cierto que esto quitaría algo de estabilidad y confort en línea recta por la interferencia existente (algún día me pongo más técnico con estos temas, si queréis).

Superado ese balanceo inicial, el coche apoya en los muelles nuevos, de manera franca y perfecta, con aplomo fenomenal. Entonces, mientras viajas hacia el vértice, puedes encontrarte cualquier imperfección en el asfalto, que no te sobresaltará demasiado, ya que los FSD de Koni permiten absorber irregularidades en pleno apoyo sin descomponer la trayectoria alarmantemente.

Si ves que te vas largo de la curva, porque te has precipitado en la entrada, o has entrado algo pasado, puedes jugar con la carga del gas, y quitarlo súbitamente (incluso tocar un pelo los frenos, si eres un "genio" o un frenador de pie izquierdo) para inducir cierto sobreviraje controlado con la trasera. Lo conseguirás, es genial, el coche además de neutro, por tanto, es ágil y colocable, y el volante permite hacer el contravolante necesario para contrarrestar el sobreviraje en su justa medida.

Como la dirección es tremendamente directa (¡parece de un Alfa Romeo!), además podrás inducir el giro y controlar la trasera con leves movimientos de muñeca, y no de brazo completo, lo que es genial para ir rápido y concentrado, involucrándote más y más.

El problema, y aquí viene la segunda pega, tras la de las estabilizadoras, es que aun cuando pierdes un pelo la trasera, no es el volante el que te invita a contravolantear, sino tu instinto y tus sensaciones. No hay "telegrafía" exacta del agarre disponible a través del aro, como sí sucede en un Clio RS (el único coche de la categoría que sigue haciéndolo). Tampoco es esto peligroso, pues si no reaccionas al ligero movimiento de la trasera, el ESP lo hará por ti.

Llegado al vértice, aplicas el pedal del acelerador. Si lo haces de manera progresiva, verás como el TTC hace su trabajo a la perfección, y te guía a la salida de la misma sin perder rueda. Si te pones a lo bruto, y das gas a tabla, entonces el sistema se satura, y además de frenar la rueda interior a la curva, acabarás haciendo que entre el control de tracción, y corte un poco el flujo de potencia a los neumáticos Pirelli Pzero Nero delanteros (nunca han sido santo de mi devoción, ya lo sabes, por cantidad de agarre).

La pena, y esta es la tercera pega, es que volvemos a encontrarnos con que no hay feedback del agarre de los neumáticos delanteros, tal y como pasaba con el Punto Evo, así que resulta un poco complicado administrar al milímetro, a la centésima, el agarre disponible, para decidir cuanto par aplicar al asfalto sin perjudicar la dura tarea de traccionar y agarrar el coche al asfalto.

Y a partir de aquí ya puedes jugar a hacer todas las derivaciones que quieras. Por más que abuses del coche, los frenos no llegan a recalentarse, con una muy buena resistencia al fadding, obvia por otra parte, dado el tipo de pastillas, discos y pinzas utilizados, que son propios de un coche de carreras.

Como digo, lo que más me gusta, con diferencia, es que la puesta a punto es exquisita, puedes jugar con un chasis tremendamente neutro, una dirección directa y precisa, y una trasera que redondea curvas en entrada si así lo buscas.

Es además un coche sencillo de llevar rápido, gracias a las ayudas disponibles, pero sus neumáticos delanteros se ven algo desbordados si te pasas con el par aplicado, y falta feedback y algo de estabilizadora para ser un auténtico "coche de rallyes con placas".

Si la carretera está más rota, y el asfalto no es perfectamente plano, los nuevos conjuntos muelle-amortiguador tampoco te zarandean demasiado, y aunque se notan más firmes que los de serie, no empeoran demasiado en confort, ni comprometen la estabilidad en superficies rizadas. Para nada. Como sucedía con el 500 SS con Koni FSD, esta suspensión no es más deportiva, es simplemente "mejor".



¿Y nos cargamos el uso diario entonces del coche? Montar el kit no empeora la versatilidad del coche, para nada. En uso urbano el motor sigue gastando prácticamente lo mismo. En carretera abierta o en autopista, contamos con mucho más par para completar los adelantamientos. El extra de sonido de escape no se hace molesto, y lo único que podemos apreciar algo diferente es que el coche es más buscón, es decir, tiene más tendencia, debido a tener más rueda, a seguir las desigualdades del asfalto, pero no es nada preocupante ni alarmante.




Prueba: Abarth Punto Evo esseesse

Categorías: Garaje, Utilitarios, Deportivos, Abarth


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No voy a mentirte. Por más Abarthista que pueda ser, y por más que me gusten sus coches, y conduzca uno de ellos, el Punto Evo no era el mejor de su categoría. El utilitario deportivo de Abarth, más grande que el 500, pero al mismo tiempo más económico y potente, es una perfecta opción para el que busca el "utilitario compacto deportivo total", en tanto en cuanto es capaz de mezclar características tan dispares como buenas prestaciones, precio excelente, bajo consumo, un confort bien equilibrado con un comportamiento en curva a ritmo de rally, así como una estética agresiva, diferenciada, y cierto halo de exclusividad, inherente al hecho de los pocos que se han vendido hasta el momento en España.

Pero cuando lo probamos, hace un año, nos faltó el último puntito de pimienta. De una parte, el chasis completamente neutro, y perfectamente puesto a punto, que nos sorprendió muy positivamente, fallaba en el aspecto emocional de la ecuación. No te erizaba el pelo, no se mostraba muy vivo, pero tampoco torpón. Faltaba algo de información a través de la dirección asistida, aunque era claramente mejor que la del 500, pero había algo más de movimiento en la carrocería del que uno quiere de un coche "casi de rallyes".

A cambio de esto, el coche era capaz de afrontar usos más mundanos, como viajes largos, carreteras de autopista, o uso urbano, con mejores garantías que muchos de sus rivales, ya que no comprometía su esencia por ofrecernos "diez minutos de pasión".

Pero para ese pequeño espectro de "locos" que poblamos la faz del asfalto, tener la posibilidad de darle algo más de carácter y vitamina al Punto Evo resultaba vital para mantenerlo dentro del grupo de los elegidos. Ese extra de pimienta viene del kit SS, y la gran duda que nos hemos estado planteando desde hace ya 12 meses es si realmente este kit aporta lo necesario para cambiar de perspectiva.

Vamos a buscar respuestas a nuestros interrogantes con esta prueba.


[Nota: El vídeo estará disponible el próximo lunes]



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