La limusina de Bush se avería en Roma (y los romanos se parten de risa)
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La mayoría de la gente tiene una caja de herramientas y una rueda de repuesto para esos imprevistos en ruta, pero cuando se es el presidente de Estados Unidos (y encima de Texas) las cosas se hacen a lo grande, y directamente te llevas otra limusina blindada por si acaso.
Este fin de semana, según se aproximaba George Bush a la embajada estadounidense en Roma, su Cadillac DTS presidencial decidió que tomarse un respiro, y se plantó en medio de la calle sin que su chofer pudiera hacer nada por volver a ponerlo en marcha. Tras varios intentos infructuosos se optó por llamar a una segunda limusina, y entre las risas y gritos del público, ante la evidencia de que tenía rotta la macchina, George Bush cambió de vehículo para proseguir con sus obligaciones en la ciudad eterna. Porca miseria.