
"Sí, sí, un amigo me pasó un e-mail que decía..." Meeec, error. Lo de hoy puede parecer otra de esas tonterías en cadena que inundan los buzones de medio mundo (¿quién no tiene uno de "esos" amigos bienintencionados?), pero la noticia nos la trae la BBC y ha sido corroborada por
McAfee y
SANS, así que de broma no tiene nada.
Resulta que en Estados Unidos (y concretamente en Dakota del Norte) varios conductores se han encontrado con unas multas que no eran sino una retorcida forma de ingeniería social para conseguir infectar sus PCs con un
troyano.
El modus operandi tiene lo suyo: alguien se acerca a un vehículo estacionado, y cuando nadie mira, deja en el parabrisas un papel muy parecido a una multa por mal aparcamiento... con una dirección web. Cuando el conductor se encuentra con la sorpresa y visita la URL para ver qué pasa con esa multa que no se merece, el sitio en cuestión le indica que ha de descargar una barra de herramientas para buscar su automóvil en la base de datos utilizando Internet Explorer. Y aquí, es donde empiezan los problemas. El software es en realidad un troyano (el famoso
Vundo), que encima dirige al usuario hacia un supuesto antivirus totalmente fraudulento y que sólo sirve para empeorar la situación.
Dado que esta clase de programas podrían ser utilizados para robar información de los usuarios (números de tarjetas de crédito, por poner el ejemplo más manido), no sería de extrañar que otros sinvergüenzas terminen por copiar el método y extiendan el problema a otras partes del mundo. Así que ya sabes: si un día te encuentras con una multa sospechosa colgando del limpia, ve a la policía; pero no a pagar, sino a avisar de lo sucedido.