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Ha llovido mucho desde que la familia
Mulliner comenzara su actividad carrocera hace más de dos siglos, cuando los caballos de vapor comenzaban a lanzar entre densas volutas sus primeros relinches. Para nosotros es mucho más conocida por su actividad durante el siglo XX, cuando H J Mulliner & Co alcanzo su cenit gracias a sus trabajos de personalización realizados bajo encargo por los clientes de Rolls-Royce y Bentley. Tras su adquisición por parte de Rolls en 1959 la firma dio unos cuantos tumbos, hasta que finalmente terminó transformándose post-escisión en el departamento de productos personalizados de Bentley. Ahora,
tras el espectacular Continental GT, el suntuoso
Mulsanne es el último producto hasta la fecha en llevar su nombre.
A pesar de que técnicamente el nuevo Mulsanne Mulliner Driving Specification (o Especificación de Conducción Mulliner, como lo ha traducido Bentley al español) utiliza el conocido motor 6.75 V8 de Crewe, esta versión incorpora un buen puñado de novedades frente al Mulliner de serie. Son modificaciones pequeñas y hasta imperceptibles, pero que terminan dando atractivo a un coche que va dirigido a una clientela que ya lo tiene todo. Sus llantas de aleación de 21 pulgadas, pintadas o simplemente pulidas, son de nueva factura, como también lo son las branquias laterales de acero, o la posibilidad de escoger entre más de 100 tonalidades exteriores y 20 colores distintos para la tapicería de cuero, decorada con patrones en forma de rombo en los asientos del conductor.
Como decíamos, es posible que las diferencias sólo las encuentren los propietarios de un Mulsanne, y algo nos dice que más de uno terminará repitiendo con la edición Mulliner. Si quieres conocerlo más en profundidad, puedes echar un vistazo a su galería o consultar a continuación la nota de prensa con todos sus detalles.