Chrysler no fabricará más motores con Hyundai y Mitsubishi
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Sin pompa ni festejos, como es habitual cuando hablamos de rupturas, Chrysler ha anunciado lo que ya todo el mundo daba por hecho: la Global Engine Manufacturing Alliance o GEMA ha dejado de existir. Hyundai y Mitsubishi han vendido al pentágono estrellado sus participaciones, dejando a la firma de Auburn Hills como única propietaria de la Alianza y sus instalaciones en Dundee, Míchigan. La fusión con Fiat se encuentra a todas luces tras la decisión.
Esta joint venture fue establecida en 2002 entre Chrysler, Mitsubishi y Hyundai con el objetivo de fabricar motores comunes para las tres compañías. Tres son los bloques que salían de sus cadenas: un 1,8 litros, un 2,0 y un 2,4. Modelos como el Dodge Caliber, el Chrysler Sebring, el Hyundai Sonata, y el Mitsubishi Lancer equiparon estos propulsores, e incluso algún francés desorientado como los Peugeot 4007 y Citroën C-Crosser (que heredaron sus 170 CV del Outlander 2.4).

DaimlerChrysler, Hyundai y Mitsubishi han formado equipo como buenos amigos para desarrollar y producir una familia de motores de cuatro cilindros llamada World Engine. La empresa conjunta se llama Global Engine Manufacturing Alliance o GEMA por sus siglas en inglés, y ayer el presidente y CEO del grupo Chrysler, Tom LaSorda, cortó el lazo de la primera fábrica en Dundee, Estados Unidos, donde se fabricarán 420.000 motores al año. Hay previstas un total de cinco factorías; Dundee recibirá otra planta en 13 meses, y el resto se edificarán en Japón y Corea del Sur.