
En febrero, os
contamos que el fabricante de componentes Weber planeaba construir un superdeportivo monstruoso. Los únicos bocetos que teníamos para ilustrar la noticia era por decirlo de alguna manera, poco indicativos de cómo podría verse el modelo final. De hecho, era casi como cuando ves una ecografía y no sabes si de verdad hay un bebé ahí, mucho menos si es niño o niña.
Bien, finalmente Weber se ha convertido en padre y madre del engendro que tenéis arriba. Solo que a diferencia de los bebés, que solo son feos cuando nacen, este se va a morir así de espantoso. De hecho, su mera imagen araña las retinas hasta tal punto, que Top Gear lo ha coronado como el Automóvil Más Feo de 2007 en lo que va de año, un honor que no pensamos discutir. Es más, salvando
un par de "concursantes "totalmente inesperados, nos cuesta encontrarle un rival de altura.
Weber diseñó y fabricó esta mina para ópticos y psiquiatras totalmente por su cuenta, empleando fibra de carbono en cantidades industriales, pintura naranja y tal vez alguna seta de esas que no se pueden encontrar en el supermercado. Según dicen, el deportivo debe su peculiar aspecto a los resultados de sus intensos estudios aerodinámicos, gracias a los cuales puede alcanzar el 0 a 100 en 2,7 segundos y una velocidad máxima de 386 km/h, que a lo mejor, quién sabe, es suficiente para que algún cliente con más dinero que vista les encargue uno igual.
Aprende, China, así es como se hacen
las cosas.
[Artículo en
inglés]