
En general, los Mazdas suelen ser bastante deportivos tal y como vienen de serie, aunque siempre hay gente que quiere ese toque extra o simplemente distinto que el fabricante no puede proporcionarles.
Por lo que respecta al CX-7, el crossover todavía es nuevo en el mercado, pero el preparador japonés AutoExe ya le ha metido mano para transformarlo en el ER-03. Bajo su carrocería, alejados de las miradas, hay nuevos muelles y amortiguadores como parte de la nueva suspensión, aunque esas no son las únicas modificaciones, ya que bajo el capó se puede encontrar una barra de refuerzo y un intercooler de mayores dimensiones con el que el turbo puede soplar feliz y contento. Evidentemente el escape tampoco se ha escapado, y un nuevo silenciador le otorga un tono presumiblemente más profundo.



