Noticia rápida: Volkswagen ha anunciado hoy que levantará una nueva fábrica en Chattanooga, Tennessee, Estados Unidos. Ayer te hablábamos un poco del asunto, pero entonces no estaba claro el emplazamiento concreto de las instalaciones. Los vehículos que salgan de sus cadenas serán especialmente ensamblados para el mercado Norteamericano, evitándose de esta forma la disparidad euro-dólar que tanto daño está haciendo a las ventas de Volkswagen en EEUU. Su producto más interesante será un sedán razonablemente económico tamaño Passat, del que todavía no sabemos nada.
La nueva fábrica forma parte del plan de expansión de VW en Norteamérica, que contempla la venta de 800.000 unidades al año en EEUU para el año 2018. Las instalaciones tendrán una capacidad máxima inicial de 150.000 vehículos anuales, y entrarán en funcionamiento en 2011.
Una semana después de que Volkswagen anunciara su deseo de levantar una nueva planta en Alabama o Tennessee, llegan nuevas noticias sobre su plan de expansión estadounidense.
Aparentemente, la idea de VAG y Ferdinand Piech es empezar a fabricar lo antes posible en EEUU para poder ofrecer en el país vehículos mucho más económicos que hasta ahora. Además de un Jetta rediseñado para competir con el Civic sedán en mejores condiciones, el nuevo centro de producción se encargará de ensamblar una nueva berlina tamaño Passat pero con un precio muy económico para lo que Volkswagen estila en EEUU, dado que se venderá por 20.000 dólares en su configuración base. No tenemos ni idea de qué se traen sus diseñadores entre manos, pero suena interesante.
Vaya donde vaya a parar la nueva fábrica, debería abrir sus puertas a finales de 2010 para sacar un máximo de 250.000 unidades al año. Mucho antes de eso deberían empezar a fluir las fotos espía. Y estaremos esperando.
Sin duda, esta tiene que ser lasemanamásverde en lo que llevamos de año. Ruper Stadler, director ejecutivo de Audi, ha comentado al rotativo alemán Handelsblatt que planea lanzar un modelo eléctrico prácticamente al mismo tiempo que Volkswagen, lo que situaría su fecha de comercialización en algún momento del año 2010 (asumiendo que no haya retrasos). Ahora mismo no tenemos demasiado claro si con "eléctrico" don Stadler quieren decir en realidad "híbrido", pero teniendo en cuenta la presión de los fabricantes japoneses, suponemos que tendremos muchos más detalles dentro de poco. Tal vez el Salón de París, en octubre, sirva para empezar a conocer la estrategia de VAG.
En cuanto al A1, a pesar de la creciente popularidad de los modelos de los segmentos B y C, Audi no cree que merezca la pena vender el primo rico del Polo en los Estados Unidos. La explicación oficial es que aunque los consumidores norteamericanos están cada vez más interesados en reducir sus visitas a la gasolinera, su amor por los vehículos de grandes dimensiones está lejos de desaparecer. Viendo cómo está evolucionando el mercado no nos atreveríamos a poner la mano en el fuego por esta clase de predicciones, aunque seguro que Audi ya ha realizado sus propios estudios.
Poco después de que Der Spiegel dejara catatónicos a los aficionados americanos con la noticia de que Volkswagen no comercializaría el Golf VI en Estados Unidos ni Brasil (y otro tanto para Australia) por culpa del desfavorable cambio euro-dólar, Steve Keyes, portavoz de Volkswagen América, ha contado a Inside Line que nada de esto es cierto, y que de hecho su compañía piensa lanzar la sexta generación del Golf en Norteamérica durante el próximo otoño. Keyes también ha señalado que las ventas del nuevo Golf en EEUU ya están reflejadas en cuentas de Volkswagen para 2009, así que la cosa parece ir en serio.
Lo incomprensible de todo este asunto es que Der Spiegel aludía a Martin Winterkorn en su artículo sobre la cancelación del Golf VI en algunos mercados, y ya se nos hace raro que el jefe de Volkswagen no esté al tanto de sus lanzamientos en un mercado tan importante como Estados Unidos. Suponemos que durante los próximos días sabremos quién dice la verdad. En octubre, por cierto, podremos ver el rostro del nuevo Golf durante el Salón de París, así que las filtraciones deben estar ya tocando en la puerta.
Dicen que a situaciones desesperadas, medidas desesperadas. Tras anunciar un recorte de sueldos del 15% para buena parte de su plantilla en Estados Unidos, Ford ha hecho público que piensa reconvertir algunas de sus plantas de todoterrenos y pickups para fabricar vehículos más eficientes, con el fin último de ensamblar en y para Norteamérica parte del catálogo ya disponible en Europa.
Solo esto ya sería de por sí una auténtica bomba, pero es aún más importante considerando que las fábricas afectadas son algunas de las más viejas de la empresa, incapaces de cambiar sus modelos sin una reforma completa. Según los analistas, el cambio de producción podría salirle a Ford por un mínimo de 250 millones de dólares al año (160 millones de euros), pero es eso o perderse en la marea.
A Chrysler le ha tocado aprender por las duras que la gente quiere coches atractivos, no solo gasolina barata para los mismos. A pesar de que hace poco Chrysler ofreció una tarjeta especial a todos sus clientes en Estados Unidos para obtener jugosísimos descuentos al llenar el depósito la gente se niega a entrar en los concesionarios, como parece demostrar un descenso en las ventas del 18% durante el mes de mayo.
Aunque nos hemos sobrado un poco con la discutible calidad de sus últimos vehículos, lo cierto es que esta falta de interés resulta sorprendente, especialmente en un momento en el que el precio de la gasolina está dejándose notar de manera muy patente en las matriculaciones de Estados Unidos. Viendo que ni con estas consigue atraer compradores, hay que preguntarse si Chrysler no se estará acercando al punto de no retorno. Más le vale que sus híbridos respondan a las expectativas, de lo contrario podría pasar cualquier cosa (menos buena).
Allá por diciembre saltó la liebre con la noticia de que Alfa Romeo pensaba abrir una fábrica en Estados Unidos. Un tiempo después, ya en marzo, Fiat también mencionó la posibilidad de producir camiones Iveco en el país norteamericano, y ese mismo mes, Sergio Marchionne, jefe del Grupo Fiat, dijo al Financial Times que estaba discutiendo con otras compañías alguna clase de alianza local. Ahora, nos enteramos de que este domingo pasado Luca de Meo aseguró a la revista alemana WirtschaftsWoche que se encuentra negociando con Chrysler tal posibilidad.
Dado que Chrysler anda bastante (pre)ocupada con todas esas líneas desabastecidas que tiene en Estados Unidos, estamos convencidos de que aceptaría gustosa alguna clase de trato con los italianos que asegurara el funcionamiento de sus factorías. Fiat, por su parte, se retiró del país en 1995, pero ahora quiere volver. Con un euro disparado y un dólar que cada vez da más pena, lo lógico es obviamente ensamblar los vehículos en Estados Unidos, y dado que dichas unidades serán destinadas íntegramente al mercado local (según parece), tampoco sería necesario invertir una gran suma de dinero en levantar una nueva fábrica, especialmente cuando hay otras empresas que estarían encantadas de cederles sus plantas con tal de no tener que cerrarlas.
Lo que se fabricaba en Estados Unidos, se quedaba en América. Esto era más o menos así para buena parte de los productos fabricados por Toyota en el país (con alguna excepción notable como el Avalon), pero con el dólar por los suelos, las cosas están cambiando.
Toyota ha anunciado ahora que aumentará la producción de su planta en Indiana con la intención de exportar sus vehículos a diversos mercados en expansión. El primer modelo en partir desde Estados Unidos será el Toyota Sequoia, un todoterreno de grandes dimensiones que llegará a Oriente Medio a finales de año. Algo después, en 2010, el Sienna saldrá en dirección a China y otros países. Por el momento no se han concretado los planes en gran detalle, pero estaremos atentos a lo que se pueda decir al respecto durante los próximos días; a priori, el Venza (fabricado en Kentucky) no parece un mal candidato para la exportación.
Parece que el rumor del último día no ha sentado del todo bien en Stuttgart, dado que poco después de saltar a todas las portadas, el portavoz de Porsche Albrecht Bamler ha negado cualquier posibilidad de fabricar el Cayenne en Estados Unidos como señalaba el periódico alemán Handelsblatt. Según Bamler, no hay necesidad de tal cosa dado que las empresas que surten a Porsche de componentes se encuentran en Europa, y la compañía está protegida contra las fluctuaciones del dólar mediante cobertura hasta el año 2013.
Sin embargo, la noticia de Handelsblatt señalaba que la producción no podría comenzar hasta 2015. ¿Significa esto que hay posibilidades de que Porsche fabrique en América? Parafraseando a Bamler, todavía es demasiado pronto para empezar con las especulaciones.
La prensa alemana es (cómo no podía ser de otra forma) una inmensa fuente de rumores sobre el futuro de Volkswagen, pero a veces te puede dejar con más dudas que respuestas como no domines la lengua de Goethe. La noticia de hoy parece clara, no obstante: Volkswagen está considerando fabricar el Cayenne en su nueva planta de Estados Unidos.
Aunque VW todavía no ha decidido dónde levantará sus instalaciones, se ha confirmado que anda buscando terrenos en Alabama, Michigan y Tennessee, con la intención de producir 150.000 unidades al año. Los vehículos a ensamblar serían el Jetta y un nuevo modelo tamaño Passat exclusivo para Estados Unidos. No, por favor, haznos un favor y no nos preguntes de qué narices están hablando. Dónde entra el Cayenne es algo que también nos gustaría saber, pero aparentemente Audi también podría estar pensando en migrar la producción del Q7 a Norteamérica, así que el asunto tiene el fondo suficiente como para sacarlo del cajón de los rumores.
Si quieres saber a qué viene tanto interés en Alemania por enviar sus fábricas a Estados Unidos, sólo tienes que ver la relación euro-dólar: a día de hoy, el billete con la cara de George Washington sale a 63 céntimos de euro.
Cuando Ford presentó el nuevo Focus estadounidense, sus diseñadores se llevaron más palos que una estera. Porque era feo. Feo con ganas. Crítica y consumidores lo despedazaron sin piedad, y sin embargo, una brillante combinación de marketing, SYNC y consumos ajustados ha conseguido que la nueva generación registre las mejores ventas en la historia del modelo, y eso que el Focus comercializado en Estados Unidos sigue usando el vetusto chasis de 1999. De traca.
Sin embargo y a pesar del éxito, Ford sabe que siempre hay hueco para implementar mejoras, y por ello ha refrescado el modelo Coupe arreglando algunos de sus puntos más criticados (el sedán seguirá sin cambios, no obstante). Para el modelo 2009, el óvalo ha decidido olvidarse de ese incomprensible diseño tipo maquinilla de afeitar, montando una nueva parrilla ahumada y prescindiendo de las odiadas branquias laterales. Otros detalles exteriores antiguamente cromados tienen ahora el mismo tono de la calandra, y tanto el alerón de techo como las llantas de aluminio de 17" son estándar en la versión SES. Para toda la gama, además, se ofrecen de serie el sistema de conectividad SYNC y por primera vez en el mercado estadounidense, el control de estabilidad.
Sigue sin ser la chica central del Playboy, pero al menos ya no desatará ataques de pánico a su paso.
Algunos fabricantes están un tanto escamados con la postura del estado de California frente a los estándares de emisiones, pero Lamborghini no es uno de ellos. La marca italiana sabe que el mercado de lujo seguirá demandando más y más superdeportivos, así que por ello ha decidido establecer una oficina de ventas en Los Ángeles, más concretamente en la zona de Santa Mónica.
Esta es la primera vez que Lamborghini se atreve a abrir una oficina fuera de Italia, algo motivado sin duda por el hecho de que EEUU representa el 41% de sus ventas anuales. Cabe señalar que sólo en California se venden más Lamborghinis que en la mayoría de los países del mundo, así que la decisión del emplazamiento parece más que justificada.
Los problemas con vehículos antiguos han ayudado a que las llamadas a revisión en EEUU subieran más del 25% durante el año 2007, afectando a un total de 14 millones de consumidores. La compañía con menos motivos para estar orgullosa es Ford, con 5,5 millones de notificaciones "gracias" a sus controles de crucero. Volkswagen también haría bien en estar callada, dado que sumó un total de 1,5 millones de unidades a reparar. Al lado de las cifras del óvalo pueden parecer poca cosa, pero teniendo en cuenta que VW es una compañía relativamente pequeña en Estados Unidos, la cosa es preocupante.
La cara positiva de la noticia es que una gran parte de las reparaciones fueron efectuadas sobre automóviles ya entrados en años. Ford, por ejemplo, ha señalado a Detroit News que la mayoría de los 3,6 millones de controles de crucero que ha tenido que arreglar, pertenecían a modelos con más de 10 años de antigüedad. GM, Honda, Toyota, Nissan y Chrysler vieron caer sus cifras en 2007, aunque esta última no debería presumir, dado que cerrará el año con 2,1 millones de unidades defectuosas y 21 avisos distintos.
Mientras que Ford ha tratado de colmar la demanda de compactos en Norteamérica con un nuevo Focus que no ha convencido lo más mínimo, GM ha preferido ir por el camino seguro, y el día 2 de enero comenzará a vender el Opel Astra bajo el alero de Saturn, su marca joven. Los cambios realizados sobre el modelo fabricado en Amberes serán mínimos, limitándose a un cambio de parrilla y poco más.
Gallery: Saturn Astra 2008
Inicialmente sólo se ofrecerá con un motor 1,8 de 140 caballos, y equipará seis airbags, ABS, control de tracción, limpiaparabrisas con sensor de lluvia, llave con mando a distancia y control de crucero a un precio de 15.995 dólares (11.300 euros al cambio, por si alguien quiere comparar).
Volkswagen ha fortalecido su posición en Europa, alzándose como el fabricante más importante de la Unión con un 20% del mercado. En Estados Unidos, sin embargo, las ventas de Volkswagen han caído en 25.000 unidades anuales durante los pasados cuatro años, y la compañía ha perdido cerca de 1.000 millones de dólares (725 millones de euros) al año desde 2004. Tras estos desastrosos resultados, Stefan Jacoby antiguo director de ventas globales y marketing de la empresa, y artífice de su crecimiento en Europa, ha recibido una misión tan clara como poco sencilla: hacer rentable a la división estadounidense en 2009.
La cuesta abajo de Volkswagen puede atribuirse a un buen número de razones. Por ejemplo, la fiabilidad de algunos modelos (particularmente los producidos en América) ha resultado ser bastante dudosa, alejando a los compradores potenciales en dirección a las marcas japonesas, y para empeorar las cosas, la diferencia entre el euro y el dolar es tan pronunciada que cada vehículo importado genera pérdidas en lugar de beneficios. Los tiempos en los que el Beetle convirtió a Volkswagen en la compañía de moda, han quedado muy atrás. La situación actual, la define bastante bien un ejecutivo de la compañía: "Por primera vez en un buen tiempo, la frase 'si vamos a permanecer en Estados Unidos' precede a largas discusiones en Volkswagen".