Diseño
Al principio, BMW siempre buscó una versión histórica para justificar el lanzamiento de una nueva carrocería, hasta que llegó el Countryman. Este crossover, de tamaño compacto, pero nada "mini", fue la primera indicación de que los dueños actuales de la marca estaban dispuestos a romper moldes con el fin de poder aprovechar el filón que representa la marca MINI. Le seguirían el Coupé y el Roadster (y para este año el
Paceman). Con el Coupé, no buscan la rentabilidad, sino la imagen, al igual que Peugeot con el
RCZ.
Para lograr un diseño suficientemente diferenciado sin reventar los presupuestos era preciso compartir el mayor número posible de componentes con el MINI 3 puertas. De ahí que de la cintura para abajo todo sea idéntico a su citado hermano. La parte superior cuenta con un parabrisas inclinado 13º más que en el MINI y un techo flotante, es decir sin marcados -a nivel óptico- pilares A, B y C. De manera famosa y un poco irrisoria, Gert Hildebrand, autor del Coupé, confesó que la idea le vino al ver su hijo llevar una gorra de béisbol al revés. Una anécdota que BMW hizo suya al no tener nada mejor que ofrecer para justificar el diseño; ellos que siempre se habían apoyado en la historia del Mini... Viendo la forma del techo con su spoiler y la forma superior curvada de las lunas laterales, pues sí, Gert se debió inspirar en la dichosa gorra de béisbol.

La carrocería de tres volúmenes (tampoco es una novedad, pues ya existió un Mini con este tipo de zaga) esconde un portón "a lo
Seat Toledo de primera generación". Y, eso sí es una primicia en un MINI, cuenta con un alerón retráctil.
El coche deriva estrechamente de la del 3 puertas, pero el Coupé comparte en realidad su plataforma y refuerzos estructurales con el Roadster (de hecho, se fabrica en la misma línea de montaje). Eso explica porque el Coupé, a pesar de tener menos carrocería y asientos, pesa 25 kg más que el Cooper S 3 puertas. Y es que el techo de aluminio del Coupé no ejerce una función estructural, es como un hard-top permanente.
Las suspensiones siguen siendo de tipo McPherson, delante, y multibrazo, detrás. Pero el Coupé cuenta con amortiguadores más firmes en su tarado y barra estabilizadora más gruesa. Existe la opción de una "suspensión deportiva", aún más firme.
Del mismo modo, el Coupé está disponible con motores que ya encontramos en el 3 puertas. A saber, el 4 cilindros gasolina de 1.598 cc y 122 CV del Cooper, el 4 cilindros turbodiésel de 1.995 cc de143 CV del Cooper SD y el motor que nos ocupa hoy, el 1.598 cc gasolina sobrealimentado por turbo que desarrolla 184 CV, modelo que hemos probado. Todos van asociados a un cambio manual de 6 relaciones, pero una transmisión automática de 6 marchas está disponible en opción (1.527 €).
Interior
El interior no difiere en nada con respecto a un MINI 3 puertas.
Si eres familiar con el MINI, el habitáculo del Coupé no te resultará extraño, pues es exactamente igual. Nos encontramos, por ejemplo, con el mismo combinado circular gigante en el centro que hace las funciones de velocímetro (totalmente ilegible). Alberga además, el indicador de nivel de combustible y la pantalla multifunción (GPS, radio, etc). Delante del volante, el cuentarrevoluciones con una pantalla digital que nos indicará de manera más fiable nuestra velocidad o las funciones del ordenador de a bordo.
La ergonomía es la misma que en cualquier otro MINI, y es especial para quien acaba de subirse por primera vez. Llevo ya probado unos cuantos y siempre busco los elevalunas eléctricos en las puertas cuando están en la consola central, por ejemplo. El controlador multimedia, la versión MINI del iDrive de BMW, es un "pitorro" situado detrás del cambio entre los dos asientos. Visto así parece una incongruencia, pero una vez a bordo se encuentra de forma natural. Algo que no puedo decir del botón Sport y del "ESP off", situados delante del pomo y de difícil acceso. Algunos podrán argumentar que así, al menos, si los pulsas, eres consciente de ello y no ha sido por error.

Los acabados son similares a los de cualquier MINI, plásticos un tanto duros, pero duraderos, y con un montaje que no sufre críticas.
Las diferencias son más sensoriales que reales. Tendremos la sensación de estar más aislados del mundo exterior, como si el techo nos envolviese más; un poco al estilo de un Audi TT.

Por supuesto, detrás de los asientos encontramos más espacio para guardar objetos, dos altavoces y dos perfiles que prolongan los reposacabezas, como si fuese un...roadster. Mucho más práctica es la trampilla entre los dos altavoces que nos permite acceder directamente al enorme -para un MINI- maletero. Claro, al no tener asientos traseros este ofrece 280 litros; más que suficiente para dos personas.
