Si tiene algo bueno y bonito el mundo del motor es que te permite conocer a gente que comparte tu afición, y sentirte, al menos, un poco menos "raro". A lo largo de mi carrera laboral, desde el taller a las marcas, de ahí a la ingeniería, y de la ingeniería a la edición, he ido "recolectando" amigos y conocidos por el mundo adelante que, como tú, amigo lector, viven el mundo del motor "de verdad", con pasión, con gasolina en las venas.
Uno de esos amigos que han acabado en la lista de contactos de los que siempre nos acordamos es Antonio Fajardo. Es posible que te suene su nombre, pues escribía para la "competencia", Diariomotor, pero si nos sigues por las redes sociales, sabrás que tenemos muy "buen rollo" entre editores.
Antonio lleva años luchando por estrenarse en el mundo de las carreras, y ha tenido que pasar por un montón de desvelos y aventuras para lograrlo. Pero finalmente le llegó su oportunidad hace unas pocas semanas, en el Trofeo de Navidad del RACE, disputado en el Jarama, a los mandos de un Mazda MX-5 de la Escuela Española de Pilotos.
Amablemente, Antonio se nos ofreció a contarnos su experiencia, desde "la nada" hasta el Jarama. Desde no correr más que en videojuegos a bajar "Bugatti" a toda mecha con un tracción trasera descapotable con el frío del invierno madrileño. Y no supimos decirle que no, porque sabemos que esta bonita historia os va a gustar, motivar, e incluso algunos os va a hacer sentiros identificados. Por eso, mi plena recomendación para seguir leyendo tras el salto esta aventura, contada en primera persona por Antonio Fajardo. Vamos allá.