
Después de la que se montó con el
test de choque realizado por la ADAC, estaba más claro que el agua que no íbamos a perdernos la presentación del
Brilliance BS6 en Frankfurt. Allí, rodeado de paredes blancas y una iluminación que volvía majaretas a los chips de nuestras cámaras digitales, nos estaba esperando la berlina más grande del fabricante chino, que posiblemente también sea una de las mejor conseguidas desde un punto de vista estético. Porque efectivamente, el BS6 puede que no sea la cosa más segura del mundo, pero por derivativos que sean, los trazos de Giugiaro lo distancian (y mucho) de sus compatriotas, y encima por dentro es algo bastante aceptable. Un momento, ¿hemos utilizado la palabra
aceptable para describir al BS6?
Pues sí. A ver, que nadie nos malinterprete: no tiene la calidad de la mayoría de los automóviles europeos, pero da bastante mejor impresión que un Logan (por ejemplo), y como tantos otros fabricantes chinos sin los recursos para crear sus propios motores desde cero, emplea un propulsor de origen Mitsubishi. Los japoneses, que se deben estar poniendo las botas con esta clase de acuerdos, han proporcionado a Brilliance un sencillo pero apto 2,0 gasolina de 122 CV, asociado a una caja manual de cinco velocidades y capaz de cumplir la normativa anticontaminación Euro 4. Con él, acelera de 0 a 100 en 13,8 segundos y alcanza los 200 km/h, unas cifras discretas incluso a pesar de sus 1.445 kg. Los consumos homologados son de 12,74, 7,04 y 9,14 litros a los 100 km (en ciudad, carretera y de media respectivamente). De los
motores anunciados hace unos meses, seguimos sin saber nada, aunque no le vendrían nada mal.