Pincha la imagen para ver la galería
Audi entró a competir en
Le Mans en 1999 con dispares resultados. Un ambicioso proyecto por parte de la casa de los cuatro aros era este, pero dividirlo en dos equipos de trabajo, uno con un descapotable diseñado "in-house", y en paralelo gastando dinero en un cupé diseñado en las instalaciones de RTN (lo que ahora es el Team Lotus que ha comprado Caterham!) parecía una división de capacidades para un novato.
El proyecto venía de lejos, concretamente de 1997, y pretendía crear un roadster con toques de diseño "a lo Audi TT", pero eso era poco práctico. Se contrato al genio Tony Southgate y se reclutó a los chicos de Dallara para que fabricaran el coche. Pero al ver la victoria del 911 GT1 en 1998, Audi decidió "obligar" a Southgate a diseñar el coche cerrado para que lo fabricara RTN.
El resultado es de todos conocido: Los cupés eran preciosos, pero al mismo tiempo eran lentos. La caja de cambios diseñada por el equipo Audi tanto para los abiertos como para los cerrados era demasiado poco fiable, y causaba el desastre a la marca de los cuatro aros. Y es que la transmisión es la pieza más problemática en un coche para las 24 Horas.
Pero la curva de aprendizaje de Audi fue bestial, y si bien en 1999 recibió su "tunda" particular, en el año 2000 apareció con el nuevo R8 abierto, y cambió las normas de juego. El R8 ganó cinco veces Le Mans (2000-2005, con la excepción del 2003 que ganaría Bentley con un desarrollo del R8C de RTN y motor Audi). El R10 TDI ganaría en 2006, 2007 y 2008. Llegaría entonces el R15 en 2009, que no sería capaz de ganar al 908 de Peugeot, y el R15 Plus para recuperar los honores en 2010.
Y así llegamos a 2011, un año de cambios reglamentarios de cara a Le Mans de la mano del ACO, y la necesidad de crear un coche completamente nuevo, que ha dado lugar al R18.
Audi se enfrentaba a la necesidad de hacer un coche más rápido en velocidad pura que los Peugeot por primera vez, pues si les ha ganado a los 908 ha sido, hasta la fecha, por fiabilidad pura, y un ritmo de carrera limpio, pero los franceses han sido dominadores de la velocidad pura y dura, algo que los de Ingolstadt no estaban dispuestos a soportar un año más.