Esta es la historia y obra de Proximacentuari, un lector de MAKE que cansado de los proyectos de siempre decidió dejar el bricolaje y pasarse a la construcción de deportivos. Así pues, con poco más que un soldador y toda la ilusión del mundo, se lanzó a crear su propia réplica del Ariel Atom. Como si fuera la cosa más sencilla del mundo, oye.
En total, el artista, porque no se puede calificar de otra manera, empleó un total de "15 meses y al menos 800 horas de trabajo" sin ayuda de esquemas oficiales, pese a lo cual consiguió fabricar artesanalmente un chasis personalizado sorprendentemente fiel al original. Los paneles de acero proceden de antiguos electrodomésticos reciclados, un kayak y una perrera donaron el plástico necesario para su exigua carrocería, y hasta los pedales se obtuvieron del cubo de la basura de una firma de ingeniería local. ¿El motor? Un Acura k20a3... procedente de un RSX accidentado.
El resultado es un deportivo que con el nombre de z59 puede acelerar de 0 a 100 en 4,5 segundos y consume menos de 6,7 L/100 km, todo ello por una mínima parte de lo que cuesta un Ariel Atom de verdad. Una ronda de aplausos para el caballero, por favor, se la merece.
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[Artículo en inglés]







