Superada la impresión estética externa, de manera sosa pero satisfactoria, abres la puerta del Up! y entras en un mundo más interesante. El salpicadero puede contar con dos acabados, uno muy atractivo, y otro... digamos que simplemente "apto". Sucede que las versiones más equipadas cuentan con un acabado con plástico lacado del color de la carrocería (o de color en contraste) que queda simplemente genial, a lo Fiat 500/VW Beetle. En cambio, las versiones más básicas cuentan con un interior mucho más soso, con plástico "del de toda la vida", duro, y sin interés alguno.
El coche se merece por tanto dos valoraciones. Si se opta por la versión lacada, con su sobreprecio (1.000€ que incluyen más opciones, volveremos sobre este tema luego), el ambiente es interesante. El salpicadero inspira sencillez pura alemana, es cierto, y no hay concesiones al diseño "fashion", pero todo resulta adecuado, y como digo, el acabado lacado le da un toque muy interesante. Los paneles de puertas tienen el problema de que no cubren completamente la chapa, con lo que ciertamente se ahorra un dinero para fabricarlo. Habrá quien se queje de este aspecto (en nuestra redacción lo hay, es un hecho), pero, sinceramente, viendo cómo ajustan y cómo quedan las puertas, a las dos semanas de haber comprado el coche, te dará igual que tenga un poco de chapa a la vista ahí.
Lo que igual no te da tan igual es un detalle curioso, y es que el mando del elevalunas es único en cada puerta. Es decir, no puedes actuar la puerta derecha desde la del conductor, así que si has de bajar la ventanilla para preguntar por una dirección en algún cruce, te encontrarás teniendo que hacer cierto grado de estiramientos (tranquilo, el coche es peque, y llegas bien aunque seas como yo, de 1,73 de altura).
Los asientos delanteros, de cabecero integrado, parecían de menos calidad en foto de lo que nos hemos encontrado. Son ergonómicos, sujetan bien el cuerpo en curva, y tienen amplios ajustes. Además, en la versión bien equipada cuentan con movimiento "con memoria", para volver al sitio que tenían cuando los abates.



El tapizado de las versiones "caras" (recuerda, mil euros extra), es mucho mejor que la versión básica, de manera que una vez más, merece la pena estirarse un pelo a la hora de la compra. El tapizado básico resulta tosco, aunque tiene pinta de ser resistente. Obviamente, el cuero de las versiones especiales de lanzamiento no es el mismo que te encuentras en un Phaeton, pero créeme que es mejor de lo que esperas en un coche "sobre 10.000€".
El espacio delantero es más que sobrado. Se nota más ancho que un Fiat 500 o un Panda, en parte gracias a la baja línea de cintura, que te permite ver mucho y muy bien. Ese es un aspecto especialmente bien resuelto en el Up! y es que mires a donde mires, tienes una excelente visibilidad en todos y cada uno de los ángulos del coche. De hecho, puedes calcular perfectamente las dimensiones del coche para ajustarte en el caótico tráfico de las ciudades, o ajustando aparcamientos en línea.
Aunque el volante no es regulable en profundidad, queda muy bien colocado. Es muy vertical, y con el asiento bien colocado para los pedales, encuentras fácil una posición excelente, con el culo bien bajo si así lo quieres, las piernas flexionadas en su justa medida, y el volante en su lugar idóneo.
¡No, no estoy con los ojos cerrados del todo!
Acostumbrado a coches italianos de este segmento, en los que o vas con las piernas encogidas y con los brazos en su sitio, o vas con las piernas cómodas y los brazos estirados, el Up! gana en este aspecto.
Si te vas a las plazas traseras, no esperes el espacio de un, qué se yo, Yeti de Skoda. Aquí lo que hay es un sitio ajustado, pero cómodo para adultos de hasta 1,80 sin problema alguno. Las rodillas no tocan el respaldo, y gracias a un techo de poca caída, no hay problema para vivir.
Además, las ventanillas traseras son grandes y con una línea de cintura baja, como decíamos, y eso ayuda mucho a que no se sienta uno "enlatado". Nuevamente, respecto a un 500 tres puertas, tienes más sensación de libertad. Obviamente, hasta que haya un Up! cinco puertas no podremos hablar mucho respecto a un Panda en plazas traseras, porque no es su punto. Para eso esperaremos al año que viene, que es cuando saldrá el hermano más versátil de la familia.
En cuanto al maletero, el espacio es bueno para las dimensiones del coche (251 litros) y cuenta con una bandeja que se puede colocar en dos posiciones para modular el espacio de carga con un doble fondo o sin él, y alinearlo a su vez con los respaldos traseros si los abates. Carece de rueda de repuesto (kit reparapinchazos de serie), pero en ciudad eso no ha de ser un problema demasiado grande. Aunque por tamaño está a la altura de todos los demás, igual el fondo del maletero queda excesivamente bajo si lo comparas con la de un modelo italiano, pero es la única pega.




En cuanto a equipamientos tecnológicos en el interior, contar con el sistema de navegación más manos libres más ordenador de a bordo es un puntazo. Vale 300€, y la verdad es que ofrece mucho más de lo que cuesta, pues se integra a la perfección con el sistema de audio, cuenta con un navegador GPS con actualización del estado de tráfico, y además se involucra en aspectos como el consumo del coche, el radar de aparcamiento trasero (385€ junto con el regulador de velocidad y el MFD) y con otras opciones del coche.
Otro equipamiento tecnológico interesante es el láser que evita colisiones por alcance. Funciona hasta 30 por hora, y puede evitarte un desastre si te despistas conduciendo por la ciudad. Me parece una opción muy interesante que puede evitar atropellos o alcances menores cuando te metes en un atascazo y se te cruza una moto en el momento menos apropiado. Son 420€.
El equipo de radio es suficiente para el tipo de coche que tenemos entre manos, y además Volkswagen ofrece las "box" Up!, diseñadas para distintos tipos de familia, que ayudan a racionalizar el espacio del doble fondo del maletero del coche, en función del tipo de cliente que lo compre (familias con hijos, jóvenes...).


