Con sólo un poquito más de esfuerzo y cuidado por el detalle, Volkswagen tendría en el Up! un producto absolutamente ganador. Y es que tras compartir una semana con este urbanita te puedo asegurar que es un coche muy interesante y con grandes puntos positivos, aunque no exento de fallos.
Como a muchos de vosotros, cuando salieron las primeras imágenes oficiales del Up! me lleve una ligera decepción. La estética ciertamente sobria y unos interiores aparentemente mediocres casi me hicieron llevarme las manos a la cabeza. Luego hubo oportunidad de palparlo en vivo, lo que ayudó a mejorar esa primera impresión. y ahora que ya he podido probarlo con intensidad, mi concepción del producto es radicalmente opuesta a la inicial.
En la primera parte de este artículo ya dejaba claro que la evolución experimentada por el Journey, ahora llamado Freemont, ha implicado la introducción de numerosos cambios tanto a nivel de acabado como de equipamiento, que redundan en una mayor impresión de calidad percibida. Pero esto no es suficiente, y al volante también tiene que convencer para ser un producto redondo. ¿Lo habrá conseguido Fiat? Sigue leyendo y saldrás de dudas.
Pese a que el nuevo Freemont no deja de ser un Dodge Journey, las modificaciones efectuadas han sido tantas que no convendría pensar que se trata de un simple restyling. De entrada, la oferta de motores es mucho más moderna, prestacional y con menores consumos, mientras que el chasis ha recibido cambios para ser más eficaz en todo tipo de vías; asignatura que aprueba con buena nota.
Igual que la política hace extraños compañeros de cama, en ocasiones las necesidades comerciales consiguen formar lazos entre compañías tan lejanas como fundamentalmente distintas. Hoy día ya nos sorprendemos de poco y si hasta Mercedes fue capaz de encontrar en Swatch un compañero de aventuras para crear el que sería el primer Smart (si bien finalmente la relojera dejó el proyecto), lo de Chrysler y Fiat es algo de lo más convencional.
Dado que ambos grupos poseen varias marcas con el potencial para rivalizar entre sí de ser situadas bajo un mismo techo, estaba claro que algo había que hacer para evitar un peligroso solapamiento de productos. Así, Jeep, Alfa Romeo y Fiat se quedan con el protagonismo global, dejando que Lancia, Chrysler y Dodge desempeñen sus papeles donde verdaderamente tienen futuro.
El nuevo Subaru XV es un todocamino. Esto es lo que han repetido los responsables de producto un buen número de veces durante la presentación del coche y tras haberlo probado, me ha quedado muy claro que no es un simple compacto con pasos de rueda adornados con un plástico negro.
Para la toma de contacto, Subaru decidió combinar todo tipo de vías en un recorrido que al terminar el día habría alcanzado los 260 km. Entre Madrid y Navaluenga, en la provincia de Ávila, pude conducir el XV por autopista, carreteras secundarias, vías no asfaltadas en buen estado y otras algo embarradas. Además, y fuera del itinerario previsto, también pisó zonas más complicadas.
Como pudiste leer ayer en la primera parte de la prueba, el nuevo Citroën DS4 se diferencia de su hermano generalista C4 por su estética más arriesgada, personal y agresiva. La mayor pega llega una vez estamos en su interior, pues ni estrena diseño para el salpicadero ni tampoco el acceso a las plazas posteriores es cómodo... pero claro, viéndolo como un coupé casi se agradecen esas dos puertas suplementarias.
Sin embargo hay más distancias entre C4 y DS4 a sus mandos de las que podrías pensar en un primer momento. De entrada todo está pensado para que sea más preciso pero sin perder el compromiso con el confort y excelente calidad de rodadura de todo Citroën. En la práctica no se consigue un aislamiento tan extremo como en el "ce", pero tampoco resulta incómodo.
El segundo integrante de la familia DS tras el debut del DS3 ha sido el DS4, un modelo que deriva del C4 pero con el que no hay competencia directa dadas sus particularidades estéticas, de precio y equipamiento.
Quien busque un producto diferenciado, con ciertas miras Premium y sobre todo personal puede tener en el DS4 su candidato ideal. Lo que parecía en un principio una apuesta arriesgada por parte de Citroën finalmente se ha convertido en todo un acierto, al menos a juzgar por la excelente demanda del pequeño DS3 y los pedidos que ya acumula el DS4.
Si ayer te hablaba de los aspectos principales relacionados con el DS3 en materia de acabados, equipamiento y la impresión visual, hoy toca comprobar si esos más de 31.000 € que hay que pagar por una unidad como la testada están justificados.
Para la versión más potente y dinámica de la gama DS3, Citroën no sólo ha maquillado un poco el aspecto y montado un motor más potente, sino que ha trabajado mucho en el chasis para ponerlo a punto y conseguir una mayor efectividad en cualquier circunstancia. ¿Se nota? ¿Lo han conseguido? La respuesta es sí.
Esta semana el protagonista en Autoblog es el Citroën DS3 Racing, una versión mejorada del conocido polivalente que no sólo se ayuda de una estética más agresiva para ganar atractivo; casi podría decirse que esto es lo de menos, siendo la efectividad de su chasis, el potente motor y su alto precio las señas más destacables.
Hace unos meses tuve la oportunidad de probar las versiones 1.6 VTI CAS y 1.6 THP 155 CV del DS3. Por aquel entonces ya me gustó mucho su aspecto y presentación, pero en el primer caso la caja automática que emplean sólo consigue estropear un conjunto coherente en el resto de apartados. Del THP 155 CV me atrajo casi todo, por lo que me sirve de referencia para comprobar si merece la pena el sobre coste del Racing.
Cuando acudes a una presentación internacional cabe la posibilidad de que algunas unidades disponibles para la toma de contacto no se puedan adquirir más tarde en toda Europa. Esto es lo que nos ha sucedido en la cita bilbaína con el Renault Twingo, pues una de las opciones a testar no se venderá en España.
La firma gala decidió que para esta presentación a los medios fueran las variantes 1.5 dCi 85 CV FAP Dynamique y 1.2 TCe 100 CV Gordini las más apropiadas, posiblemente con la idea de mostrar las capacidades dinámicas del urbano a la espera de que en marzo se complete la familia con los RS. Sin embargo da cierta rabia probar una motorización tan interesante como la TCe y que luego no se pueda recomendar ni adquirir en ninguna concesión española.
La llegada de Lexus al segmento de los hatchback compactos ha supuesto que la firma haya incrementado sus ventas en Europa de forma notable. El CT200h, que es el objeto de nuestra última prueba, tiene la particularidad de comercializarse sólo con un conjunto híbrido que combina un motor térmico con uno eléctrico.
Concebido para gustar a los más ecológicos, es una alternativa al Prius en términos de calidad pero no así en prestaciones, mostrando ambos registros muy parejos. La oferta en España del Lexus CT200h se conforma con sólo tres variantes que varían el equipamiento de serie. Tampoco es barato, aunque está en la línea de lo que ofrecen otros Premium.