
Puede que el otro día el
diario Telegraph desvelara la verdadera identidad de Stig, el popular conductor "fantasma" de
Top Gear. Según estos rumores, Stig era Ben Collins, y lo único que quedaba por esperar es que Top Gear confirmara dicho dato (o el propio Colins) y que inmediatamente a continuación fuera "invitado amablemente a abandonar el programa" para sustituirlo por otro nuevo Stig.
Pero no. Haciendo gala del sarcasmo que tanto caracteriza a Top Gear, el programa ha difundido en las últimas 24 horas y a través de su blog, dos noticias contradictorias sobre la identidad de Stig, y ninguna de las dos es Collins. Per mucho me temo que no nos vamos a poder creer tampoco estas. Y es que, según Top Gear, Stig era Graham Hill, el doble campeón del mundo de la F1, que por cierto lleva años muerto tras un accidente aéreo. Claro, como esto no parecía suficientemente creíble, hoy ha comunicado que, en verdad, Stig es el señor Tom McKillop, directivo del banco RBS, que por cierto está metido de lleno en la crisis.
En resumen, los chicos de Top Gear no están por la labor de confirmar o desmentir si Ben Collins es su piloto, no sabemos si para mantenerle en nómina o para mofarse del Telegraph. Mientras Collins no abra la boca de manera oficial, puede que pueda mantener su (envidiado) puesto de trabajo.