Pincha en la imagen para ver la galeríaVoy a contarte un secreto: Me gusta el Ibiza nuevo. Te hablo estéticamente, de su aspecto musculoso, rasgado y cabreado que tiene por fuera. Ya tuve ocasión de meterle mano a fondo a su versión más "ecológica",
el Ibiza Ecomotive, pero como contaba en aquel día, al que de verdad le tenía ganas era al Cupra. Por entonces pensaba que podríamos montarnos en Mayo sobre él, pero finalmente, entre unas cosas y otras, hasta septiembre no ha estado a nuestro alcance.
Pero la espera ha merecido la pena. Y es que las
filtraciones de un amigo muy bien informado unidas a lo escuchado en la prensa inglesa nos iban adelantando que tal vez el
Bocanegra se acabaría convirtiendo en un coche de producción. La imaginación se echaba a volar, y tras ver el Cupra con 180 CV y DSG, ya esperabamos algo todavía más salvaje, un coche capaz de plantarle cara al MINI JCW, con quién sabe si 200 ó 210 CV.
Finalmente,
cuando en el Salón de Barcelona nos dimos de bruces con él, tal vez nos llevamos algo de desilusión. No había más potencia, no había una suspensión más radical, simplemente era una versión algo más especial del Cupra conocido, eso sí, con un morro lacado en negro, y diversos opcionales, destacando especialmente las pinzas de freno monoblock de AP Racing. 23.360€, extras a parte. ¿Merecía la pena?
Había que salir de dudas. Y lo primero que hemos hecho es tirar de historia e ir a buscar de dónde nace esta denominación de Bocanegra, para ver si este SEAT tiene algo de tradición.