Prueba: Saab 9-3x 2.0T 210 CV XWD M6 BioPower (2/2)
Categorías: Saab, Garaje, Familiares, Crossovers

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Primera parte: Primeras impresiones, habitáculo y equipamiento
La oferta mecánica del Saab 9-3x en el mercado español queda reducida a tres motores, dos de gasolina y uno diésel. De los primeros una misma mecánica de dos litros, sobrealimentada y con 210 CV se desdobla en dos variantes, una tradicional y otra, denominada BioPower, capaz de usar etanol y sin plomo indistintamente. El sobreprecio de 1.000 € respecto del más ecológico puede merecer la pena si tienes a mano una estación de servicio con surtidores de E85. En caso contrario, olvídalo. Lo que es común en todos los 2.0i Turbo es el sistema de tracción integral XWD, algo que el 1.9 TTiD de 180 CV no puede incorporar (una pena, pues es una combinación muy deseable).
El 9-3 comparte plataforma con el Opel Vectra, y aunque los años no suelen pasar en balde, hay que reconocer que con la estupenda puesta a punto realizada por Saab, no desentona frente a productos más modernos. Al tren posterior multibrazo, el 9-3x de nuestra prueba añade una suspensión deportiva autonivelante, tracción integral tipo Haldex y diferencial autoblocante LSD que reparte la fuerza entre las ruedas según las condiciones.








