A SsangYong no dejan de crecerle los enanos. Después de experimentar un agudo descenso en las ventas por culpa de los precios de los combustibles, ahora se ve envuelta en un escándalo que podría costarle su imagen (y unos cuantos millones) en Corea del Sur.
La justicia surcoreana registró este viernes un centro de desarrollo de la compañía en Pyongtaek, buscando pruebas de una supuesta filtración tecnológica a SAIC. Según las acusaciones, SsangYong ha estado pasando datos sobre tecnologías híbridas en secreto al grupo chino, algo que en un principio no tendría nada de extraño de no ser porque SsangYong está acogida a ayudas gubernamentales para el desarrollo de sistemas híbridos, y es ilegal cualquier transferencia tecnológica sin la aprobación de las autoridades; incluso si la parte receptora de la información es su compañía matriz.










