Prueba: Audi A5 Cabrio 2.0 TFSI S-Line (1/2)
Categorías: Audi, Garaje, Descapotables, Deportivos
Pincha la imagen para ver la galería
Si hace unos días pasaba por nuestro exigente banco de pruebas el A5 cupé con motor diésel 2,7; ahora le ha tocado a su "hermano guapo", el A5 Cabrio con motor de gasolina 2.0 TFSI, y el siempre interesante kit S-Line. Como bien sabes, el A5 Cabrio cuenta con un techo de lona, en detrimento de un complicado y pesado sistema duro retractable al estilo Serie 3 de BMW, o C70 de Volvo, y esa es la principal diferencia, podríamos decir, en su concepción respecto a sus rivales.
Puede que esta decisión condicione la compra de muchos posibles interesados, pero no debería ser así. Las ventajas de una capota rígida están ahí, pero también es obvio que estos coches suelen ser el segundo de la casa, y que suelen tener una rotación rápida (no son coches que se queden en el garaje más de seis años). Estos dos puntos restan importancia a aspectos como el envejecimiento de la citada capota, o el confort acústico en largos viajes (que por cierto, como veremos, está perfectamente resuelto).
A cambio, las ventajas de la lona son muchas y variadas: La estética de la trasera del coche está mucho más conseguida, el centro de gravedad está claramente más bajo, el coche pesa menos, la complejidad técnica es menor, y esto, a su vez, facilita que el plegado sea mucho más rápido, y fiable también, al tiempo que se puede hacer hasta 50 km/h sin problemas.