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Por regla general todas las novedades que se anuncian de cara a un gran salón del automóvil se reservan hasta la fecha de su debut público, o como mucho, tienen una recepción privada de la que solo un pequeño grupo de privilegiados tiene constancia; VIPs, algunos medios invitados y miembros del propio fabricante. El
Mazda Shinari es un caso un poco especial, dado que ha tenido un bautismo más o menos publicitado en Italia antes de su puesta de largo en el
Salón de París. Pero es que la ocasión lo merece. Con él, la firma de Hiroshima inicia una nueva etapa, y establece sus fundamentos estéticos tras su separación de Ford.
El Shinari, que en japonés significa "resistencia a la torsión", ha sido moldeado siguiendo los fundamentos de un nuevo lenguaje de diseño denominado Kodo, a su vez, "alma" y "movimiento". En un principio no tiene por qué llegar a producción; como tal, su objetivo es servir de inspiración a los
Mazda que serán lanzados durante los próximos años, y eso merece un vistazo más en profundidad. ¿No te parece?