Mazda pasa del dicho al hecho: patenta un Wankel con inyección directa
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A lo largo de los años he tenido el privilegio de tener en mi poder durante muchos kilómetros un Mazda de motor rotativo y conducir unos cuantos más. Los RX-7 sobrealimentados vuelven loco a cualquiera que le gusten los motores potentes que se estiren mucho, pero con unos buenos bajos. El Renesis del RX-8 supuso un cierto cambio. Sus estiradas hasta las 10.000 vueltas con ese zumbido tan característico y el pitido para avistarte que cambies de marcha lo convierten en algo adictivo, y unido a un chasis como pocos, hacen del RX-8 uno de los mejores deportivos para curvas que han pasado por mis manos.
Eso sí, tenía dos o tres problemas bastante graves, que a la postre, y si andas 40.000 o 50.000 kilometros al año te acaban complicando la existencia. Eliminar la sobrealimentación respecto al motor 13B del RX7 permitió incrementar la fiabildiad del propulsor, y reducir los consumos de aceite y gasolina, pero quitó muchos bajos a un motor ya de por sí carente de ellos.
