Vídeo: Cuando el monóxido de carbono pasa sin llamar (o por qué se tiene que correr con la ventanilla ligeramente bajada)
Categorías: Toyota, Cupés, Deportivos

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El vídeo que tienes a continuación contiene el mayor y más escalofriante cúmulo de despropósitos que hemos visto en mucho tiempo. También la viva demostración de que hay gente que nace con estrella, porque es imposible verlo de principio a fin y no preguntarse cómo es posible que saliera con vida.
Su protagonista, finlandés para más señas, estaba rodando a bordo de su Toyota MR2 cuando de repente comenzó a notar el penetrante olor de la gasolina. Lo más prudente hubiera sido parar y echar un vistazo al coche, pero las ganas de correr pesaban más que el riesgo a una posible fuga, y nuestro querido protagonista no se dio cuenta de que además del aroma a combustible, la separación entre el motor y el habitáculo estaba dejando pasar una importante cantidad de monóxido de carbono.
Poco a poco las ventanillas se fueron empañando, el cambio de marchas se hacía pesado, los reflejos se ralentizaron... y cuando el conductor consiguió quitarse el casco después de detener el vehículo, cayó inconsciente por los efectos del CO. A juzgar por su reacción, el chico no tenía ni idea de lo que le estaba pasando.
En cualquier caso, lo más grave aún estaba por llegar, porque el equipo de rescate se tomó nada menos que 11 minutos antes de romper la ventanilla del conductor, mientras este se debatía entre la vida y la muerte. Hasta entonces, todo lo que hicieron fue mirar desde fuera como pasmarotes, dar golpecitos en los cristales y tratar de abrir (sin mucho éxito) las puertas del coche, cerradas con pestillo. Las pruebas médicas arrojaron un nivel de monóxido de carbono en sangre del 67%.
Si alguna vez te has preguntando por qué se recomienda correr con la ventanilla bajada unos centímetros, tras el salto tienes la respuesta. El vídeo es un poquito angustiante, te avisamos.







Y aquí tenemos a uno de esas creaciones artesanales cuyo nombre lo dice todo: La Bala. Este pequeño proyectil naranja es obra de Steve Graber, "un tipo ordinario con un taller ordinario", cuyo único objetivo era ofrecer las más altas prestaciones en un deportivo de bolsillo.