Jeep revisará, finalmente, sus Liberty y Grand Cherokee

Mucho ruido hizo hace unas semanas la decisión de Jeep de llevar la contraria a la NHTSA, y negarse a llamar a revisión a 2,7 millones de vehículos de los modelos Libery y Grand Cherokee en Estados Unidos, fabricados entre 1993 y 2007.
Aseguraba la NHTSA que eran coches peligrosos en caso de impacto por alcance, al tener datos de 53 muertes relacionadas con incendios tras este tipo de accidente, relacionados con una mala protección del depósito de combustible.
La negativa de Jeep tenía su punto de lógica: el coche cumplía los requerimientos homologativos y de seguridad de cuando fueron introducidos en el mercado, por lo que no entendía que tuviera que llamar a revisión estos coches. Tal y como comentabais algunos en los comentarios de aquella noticia, es como si la NHTSA hace llamar a los propietarios del Ford Modelo T porque "es peligroso en caso de vuelco". Pero la legislación vigente en Estados Unidos funciona de otra manera, y aunque un fabricante cumpla con los requerimientos homologativos y los estándares de seguridad, esto no le salvaguarda la espalda ante una posible demanda colectiva por un diseño "peligroso".








