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Cuando Ford presentó el nuevo Focus estadounidense, sus diseñadores se llevaron más palos que una estera. Porque era feo. Feo con ganas. Crítica y consumidores lo despedazaron sin piedad, y sin embargo, una brillante combinación de marketing, SYNC y consumos ajustados ha conseguido que la nueva generación registre las mejores ventas en la historia del modelo, y eso que el Focus comercializado en Estados Unidos sigue usando el vetusto chasis de 1999. De traca.
Sin embargo y a pesar del éxito, Ford sabe que siempre hay hueco para implementar mejoras, y por ello ha refrescado el modelo Coupe arreglando algunos de sus puntos más criticados (el sedán seguirá sin cambios, no obstante). Para el modelo 2009, el óvalo ha decidido olvidarse de ese incomprensible diseño tipo maquinilla de afeitar, montando una nueva parrilla ahumada y prescindiendo de las odiadas branquias laterales. Otros detalles exteriores antiguamente cromados tienen ahora el mismo tono de la calandra, y tanto el alerón de techo como las llantas de aluminio de 17" son estándar en la versión SES. Para toda la gama, además, se ofrecen de serie el sistema de conectividad SYNC y por primera vez en el mercado estadounidense, el control de estabilidad. Sigue sin ser la chica central del Playboy, pero al menos ya no desatará ataques de pánico a su paso.



