Fisker paraliza las obras en su fábrica mientras renegocia sus créditos

A Fisker "le cayó el gordo", cuando el Departamento de Energía de Estados Unidos le aprobó una línea de financiación por valor de 529 millones de dólares (unos 400 millones de euros a día de hoy). De ese dinero, Fisker ha recibido hasta la fecha 193 millones de dólares, pero ahí se ha quedado la cosa, ralentizando la producción de su primer modelo Made in USA. ¿Y cómo es eso?
Pues bien, esto se debe a que el gobierno jugó una sabia carta: limitar el disponible de dicho crédito en función de cómo se desarrollara el proyecto Karma. Recuerda que el crédito extendido a Fisker por Estados Unidos es para fabricar el llamado Nina, un sedán eléctrico bastante más económico que el Karma y de producción estadounidense, cuando ahora mismo su primer y único modelo es montado por Valmet en Finlandia.
El dinero concedido se debía emplear para readaptar una vieja fábrica de GM, y completar el desarrollo técnico del coche. Desgraciadamente para Fisker, el Karma ha llegado fuera de plazo al haber tenido que hacer frente a una revisión en el sistema de baterías y a un problema de homologación.









