No somos pocos los que lamentamos la desaparición del estupendo motor LNF 2.0 de 260 CV de General Motors (arriba). Este rabioso Ecotec, que en buenas manos se puede empinar por encima de los 300 CV de forma "fiable", se puede decir que nació y murió con los caprichosos deportivos de Bob Lutz, los
Pontiac Solstice y
Saturn Sky (que llegaría a Europa extrañamente remarcado como
Opel GT), perdurando únicamente y de forma testimonial en el
Elfin T5 y como generador eléctrico para el
Fisker Karma, donde se ha ganado el apelativo de "el Dragón" por su sorprendente rugido. Su trono, sin embargo, tendrá pronto nuevo ocupante, y deberemos darle las gracias al
Cadillac ATS.
GM Inside News, que como siempre anda con el estetoscopio pegado a las puertas de Cadillac, cuenta que GM quiere eliminar directamente los motores V6 de todos sus modelos medianos; una monumental misión por cuestiones tanto técnicas como históricas que requerirá la presencia de un nuevo propulsor de altas prestaciones y refinado funcionamiento. Este motor, aparentemente, será hermano del 2.5 estrenado por el nuevo
Malibu, que de hecho, se transformará en uno de sus receptores. Con qué potencia, es algo que todavía está por ver, pero GMI afirma que el motor dará entre 270 y 280 CV según la homologación estadounidense.
Suena realmente competente, y esa es justamente la imagen que tiene que dar el ATS si de verdad quiere hacer daño a pesos pesados como el Serie 3 de BMW. Y si por un caso se deja caer por los próximos OPC, tampoco nos quejaremos.