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El "mantaraya" está de vuelta.
Chevrolet recupera este nombre mítico dentro de la saga Corvette, empleado por primera vez en un coche conceptual que daría lugar al nacimiento del 'Vette del 63. A primer golpe de vista se nota un enorme salto adelante respecto al C6, que a su vez era una evolución estética del C5. Ahora, el C7, alias Stingray, se define con superficies y líneas mucho más técnicas. Está más sobrecargado, es cierto, pero su carrocería luce más tensionada. Es, en todo caso, puramente
Corvette, y como tal lo reconoces nada más verlo, gracias a su trasera truncada, a su parabrisas "panorámico", a la forma del corte de las ventanillas laterales (ojo a esto, que lo comentamos más abajo), o a su morro y formato de las aletas.
Bajo el capó delantero se esconde un V8 "bloque pequeño" de 6,2 litros (¿y eso es bloque pequeño?) con 455 caballos de potencia (72 caballos por litro, lo que sigue sin ser ninguna "odisea") y unos estupendos 610 Nm de par (aquí se acerca a los 100 Nm de par por litro de cilindrada). Con ellos es capaz de hacer el 0 a 100 por hora en 4 segundos. Chevrolet ha logrado un coche cuyo chasis, ahora íntegro en aluminio para todas las versiones, es 45 kilos más ligero que el del C6 "normal" hasta la fecha. No ha declarado un peso completo para el C7, pero sí que ha confirmado que tendrá "mejor relación peso potencia que un Audi R8 V8 o un Porsche 911 Carrera".
Pero, ¿quieres saber más de este monstruo de Detroit? Pues no te lo pierdas tras el salto.