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En búsqueda del mejor piloto del mundo según Hot Wheels

Categorías: Chevrolet, Etc.



Hot Wheels es famosa por los circuitos que permitían hacen locuras y cosas inverosímiles con los cochecitos que fabrican. El realismo nunca ha sido el fuerte de Hot Wheels. Es más, su éxito se debe en la fantasía y la locura que exhale sus producciones. Por supuesto hay alguna que otra serie limitada de un coche real, como el Chevrolet Camaro, que emula el aspecto alocado de la miniatura.

Está vez, Hot Wheels va más allá y nos presenta una versión cinematográfica a escala 1 de lo que es el universo Hot Wheels. En el siguiente vídeo de 22 minutos se decidirá quién es el mejor piloto del mundo. En el vídeo participan pilotos de la talla de Mario Andretti, Ronnie Renner, Casey Currie, Aaron Ross, Luke Johnson, Geoff Aaron y Bryce Hudson.

Lingenfelter LTA Camaro - SEMA 2012

Categorías: Chevrolet, SEMA, Tuning y preparaciones, Cupés, Deportivos


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Un Camaro con aspecto de Pontiac TransAm. Eso es lo que nos prometía a través de bocetos ya hace un par de años Longenfelter con su kit LTA. Tras varios conceptos, por fin tenemos el producto final, y como ya hemos comentado en varias ocasiones tras verlo en el SEMA, nos parece demasiado "plasticoso".

Y es que el frontal, si bien logra reproducir parte del aspecto del mítico modelo norteamericano, se nos antoja "demasiado mazacote" para nuestros "refinados gustos europeos".

Gustos a parte, además de la estética, que ha asegurado "un montón de pedidos en firme", según Lingenfelter, también hay más chicha bajo el capó delantero, con kits de potenciación disponibles para llevar el V8 hasta los 655 caballos.


Lingenfelter Retrokits Camaro, para que tu coche parezca más viejo de lo que es

Categorías: Chevrolet, SEMA, Tuning y preparaciones, Cupés, Deportivos


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En un mundo donde tener un coche de última generación es una cuestión de estatus, nos llama poderosamente la atención la moda de Lingenfelter, que responde a la necesidad de algunos clientes de Estados Unidos de querer tener un Camaro lo más retro posible.

Si no te da el dinero para tener un Camaro de los años sesenta, los chicos de Lingenfelter van a presentar en el SEMA la solución a tus problemas: un "retrokit" que te permite modificar la estética de tu Camaro para adecuarla al estilo sesentero. El resultado es dudoso... al menos a nuestro personal juicio estético. Te traeremos más fotos de él desde el SEMA, pero entre tanto, danos tu opinión en los comentarios.


Especial Descapotables: Conclusiones

Categorías: Autoblog, Pruebas, Descapotables, Cupés, Deportivos



En las últimas semanas hemos publicado varias pruebas de descapotables muy diferentes entre sí. Como es lógico en este Especial Descapotables no vamos a compararlos pues no tendría sentido enfrentar un popular Peugeot 308CC con el exótico Chevrolet Camaro.

Lo que encontrarás a continuación es un resumen de la oferta actual de descapotables existente en el mercado español, los tipos de techo empleados por los fabricantes y algunos cuidados y consejos que deberás tener bien presente a la hora de elegir bien el candidato, pues no todas las soluciones resultan igual de cómodas o interesantes.

Prueba Chevrolet Camaro 6.2i V8 432 CV Cabrio: Conclusión

Categorías: Chevrolet, Pruebas, Descapotables, Deportivos


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Si te soy sincero cuando más he disfrutado el Camaro Cabriolet es paseando por la costa malagueña. No hay nada más agradable que quitar la capota, disfrutar de una buena carretera costera y formar parte del entorno teniendo el mar y el cielo de fondo. Pero claro, para esto bien valdría cualquier descapotable más económico, en el que con 100 CV tendrías bastante...

El problema de este Camaro es que en ciudad resulta aparatoso, en vías de montaña algo torpe y en autovía excesivamente ruidoso por culpa de su capota de lona. Esto no quita para que en Europa tenga su público y no le importen estos detalles. Yo creo que el Chevrolet Camaro no se compra por sus prestaciones o comportamiento, sino cómo una mera forma de diferenciarse con un producto exótico, de sensacional imagen y gran poder de seducción.



Y es que otros aspectos negativos del norteamericano tienen que ver con la sencillez de sus acabados, la ausencia de algunos elementos de equipamiento muy habituales hoy en día, como puede ser el climatizador automático, o la reducida habitabilidad posterior a pesar de estar cerca de los cinco metros. Si esto no te parece bastante, el sistema de capota es anticuado y engorroso, obligando a su propietario a colocar una funda manualmente en lugar de tener una tapa retráctil como en otros modelos. Teniendo en cuenta su precio, hay opciones mucho más interesantes y completas desde un punto de vista más racional, como por ejemplo el Audi A5 Cabrio que hace unos días probamos en Autoblog.

Con todo esto imagino que pensarás que la conclusión final no es para nada positiva, pero no. El Chevrolet Camaro Cabriolet me gusta y lo compraría sin pensarlo dos veces. Todo lo anterior es cierto y tiene muchas lagunas y puntos por mejorar, pero también tiene alma, carácter, diseño y sabe engatusar a cualquier amante del automóvil con su espectacular sonido. Yo, viendo el panorama general del mercado con casi todos los coches "iguales", me quedo con este, más en línea con los productos de la vieja escuela que los más modernos y anodinos automóviles de última generación.


Prueba Chevrolet Camaro 6.2 V8 432 CV Cabrio: Al volante

Categorías: Chevrolet, Pruebas, Descapotables, Deportivos


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Si algo me ha dejado muy claro el Camaro durante los días que he compartido con él, es que no tiene nada que ver con cualquier vehículo que puedas adquirir en el mercado español por debajo de los 60.000 €. Sus líneas, formas, maneras y mecánica son típicamente americanas y se notan mucho en el día a día.

Entre las muchas cosas que nos pueden llamar la atención a los europeos del Camaro está el motor. Sólo su sonido es capaz de enamorar a cualquiera al que le gusten mínimamente los coches y, a los que no, posiblemente les sorprenda. Ese rugido es espectacular e incluso al ralentí deja muy claro que no tienes delante un "humilde V6".

Mi experiencia al volante del Chevrolet Camaro ha sido buena, pero con muchos matices, tantos que cuando llegues al final de esta parte de la prueba posiblemente sigas con mil y una dudas. Las razones podrían ser muchas, pero yo lo resumo en que simplemente es un modelo de nicho enfocado a una clientela muy reducida y específica.

De entrada, nada más tomar asiento te sorprende con un amplio puesto de conducción y una simpleza exagerada. Salvo los relojes situados en la parte baja de la consola central, no hay concesiones al lujo ni mandos extraños. Conseguir una correcta postura es sencillo gracias a la regulación eléctrica de los asientos y al doble reglaje del volante (altura y profundidad). Sin embargo, una vez acomodado te sorprende con una nula visibilidad que hará que los 4,8 metros de longitud y los casi dos que tiene de anchura parezcan muchos más.



Un bramido que enamora

Una vez regulo los retrovisores y el espejo central, es hora de arrancar. La tecnología más moderna brilla por su ausencia y en el Camaro habrá que seguir usando la llave y girar, olvidando los cada vez más comunes botones "Stop/Start". Nada más arrancar sorprende el primer bramido que emite su motor hasta estabilizarse muy por debajo de las 1.000 rpm (entorno a las 700 rpm). El sonido que se escucha al ralentí es bonito, metálico, pero también discreto.

Piso el embrague y vaya, está duro. Al meter primera me ocurre lo mismo. El tacto de la palanca, además de tener mucha resistencia, es algo tosco y los recorridos excesivamente cortos. Durante los primeros días te costará saber sí de verdad has insertado correctamente la velocidad.

Una vez en movimiento, durante los primeros metros, voy tanteando el acelerador y la respuesta. Aparentemente es muy llevable y no hay de qué asustarse (en algunos coches la respuesta es tan inmediata que hay que prestarle mucha más atención). Segunda, tercera...y vaya, sin darme cuenta estoy realizando los cambios a poco más de mil vueltas. Casi como si fuera un camión, este Camaro es capaz de rodar a muy bajas revoluciones sin que desfallezca. En cuarta y a menos de 50 km/h puedes acelerar y ganar velocidad sin baches. Es muy lineal y progresivo y en cierto modo podría parecer un diésel. Pero no, es de gasolina y lo sabrás al ver las cifras que se mueven en el ordenador de viaje. Es en aspectos como este que el Camaro se diferencia de los productos europeos o asiáticos, el enorme valor de par disponible (569 Nm de máxima a 4.600 rpm) lo convierte en ideal para una conducción relajada. Lo veremos más adelante, pero es justamente donde se muestra excelente.



Ya en la autopista decido insertar sexta y poner el control de velocidad a 120 km/h. El ruido producido por el motor es casi nulo, pero quizás se deba a que el generado por la capota anula cualquier otro sonido en el habitáculo. Me sorprende que el motor gire a 1.800 rpm. Según pasan los kilómetros el ordenador va mostrando cifras más llevables en el día a día, rondando los 9,0 L/100. Subiendo ligeramente el ritmo, a unos 140 km/h de crucero, el gasto se estabilizará entorno a los 10,0 L/100. No se puede decir que gane un concurso de eficiencia, pero para esconder ocho cilindros y 6,2 litros bajo el capó tampoco está nada mal.

Una vez familiarizado con sus maneras, decido exprimir un poco más el motor. Para ello reduzco a tercera y piso a fondo. El Camaro sale disparado y gana velocidad sin inmutarse. Lo mejor es el sonido de su motor. Es sencillamente maravilloso y casi una droga. Gusta tanto que buscarás cualquier ocasión para volver a escucharlo.

Sin embargo, por prestaciones puras este Chevrolet no me han sorprendido. Como es lógico, anda y mucho, pero no tanto como parece. La cuestión es que esa enérgica respuesta de la que presume puede llegar a confundir, pareciendo mucho más rápido de lo que verdaderamente es. Hay un buen número de automóviles con mucha menos potencia que podrían sacarle los colores, cronometro en mano, a este Camaro. Por ejemplo la maniobra de recuperación no es especialmente brillante y si quieres realizar adelantamientos con rapidez deberás tirar del cambio y reducir al menos una velocidad. En aceleración pura la dureza y tacto del cambio no permiten realizar las transiciones con la rapidez deseada, perdiendo un tiempo maravilloso cuando lo que buscamos es la máxima eficacia.



Pero he aprendido algo durante estos días. El Camaro no está pensado para correr sino para disfrutarlo sin capota mientras paseas por cualquier carretera perdida del mundo. Esta claro que con los límites de velocidad de Estados Unidos, tener 432 CV bajo el capó es absurdo, pero no es menos cierto que en Europa, con la mitad, ya nos sobran unos cuantos. Sólo parecen recobrar sentido si eres de los que quiere sentirse el rey de la carretera, con poderío, sobrado y sabiendo qué, si lo deseas, saldrás volando.

¿Y en su comportamiento?

Pues aquí tampoco hay sorpresas y casi todo lo que tiene relación con sus maneras al volante está directamente relacionado a sus proporciones exteriores y al peso. Para entenderlo mejor, un pequeño resumen según el tipo de vía:



Ciudad:


Es posiblemente el peor escenario para este descapotable. No sólo la mala visibilidad juega una mala pasada. La fuerza necesaria para pisar el embrague o realizar los cambios es tal, que en cualquier atasco de más de cinco minutos terminarás agotado.

La cámara posterior de aparcamiento es útil, pero algo pequeña. Aún así ayuda mucho cuando queremos estacionar y junto a los sensores sonoros es algo casi imprescindible. El radio de giro, algo limitado, obliga a realizar un mayor número de maniobras de lo habitual. A esto hay que sumar la percepción de estar manejando un tanque de enormes dimensiones, lo que da como resultado un mayor tiempo invertido en cada operación de este tipo.

El consumo medio en estas vías dependerá excesivamente del tráfico. Si estamos en uno de los tantos atascos que cada mañana han de aguantar los madrileños, será muy complicado que la cifra baje de los 20,0 L/100. Sin embargo, a media mañana con una densidad inferior de vehículos, los resultados pueden reducirse hasta unos 16,0 L/100.



Carretera:


Depende del tipo de conducción que realices, el Camaro te gustará más o bien te dejará algo "frío". Si lo conduces de manera tranquila, es un verdadero placer circular por vías secundarias, sobre todo sin la capota. Las suspensiones algo duras no llegan a resultar muy incomodas y la dirección, excesivamente tosca, tiene un pase. Un detalle que me encanta es qué al soltar el acelerador, el motor responde con varias explosiones que se mezclan con el sonido propio que se produce de la retención.

Si por el contrario lo que deseas es sacarle el máximo partido, deberás prestar atención a la trasera. Para ello deberás controlar y mucho el acelerador circulando en velocidades cortas, pues un acelerón inapropiado podría descolocar la trasera... hasta que el control de estabilidad decida cortar la diversión (y es muy radical, con una entrada brusca y tajante). La dirección es de esas que deja pasar todo, incluidas muchas vibraciones, pero aunque es rápida entre topes (2,7 vueltas) carece de la precisión y deportividad que debería tener.

Circular rápido por carreteras de montaña requiere de cierta pericia. Una vez le pillas el truco al acelerador podrás curvetear a buen ritmo, pero siempre y cuando no sean tramos muy virados y con firme irregular. En ese caso el peso saldrá a relucir y la supuesta deportividad que transmite su carrocería quedará en evidencia. Es algo torpe en los cambios de dirección y se generan excesivas inercias y rebotes. Además aprovechando al máximo sus posibilidades, aparecen ruidos y crujidos que parecen venir por una rigidez del conjunto algo justita. Posiblemente el coupé sea más interesante si quieres exprimirlo como es debido. Con los neumáticos de serie, enormes en tamaño, se asegura una adherencia ejemplar. Sólo en mojado habrá que prestar atención para evitar el baile del eje posterior.



Autopista:

Todo lo anterior puede darse por olvidado si lo que quieres es disfrutar en viajes largos de este mito con ruedas. En vías rápidas se mueve muy bien, obviamente sobrado de motor y con una pisada muy sólida. Las curvas rápidas de autopista son pan comido y siempre tendrás sensación de control absoluto. De no ser por el ruido que se genera de la capota, sería un compañero sensacional.

A velocidades estabilizadas los consumos no asustan y los 432 CV beben menos de lo esperado, mejorando los datos homologados. Eso sí, jugando con el cambio conseguirás cifras récord de consumo y no para bien. De contar con una capota de mayor calidad, los viajes serían más placenteros. La suspensión, como dije más arriba más bien dura, sólo pasa factura cuando la vía está deteriorada, pero en firmes buenos es cómodo (en parte por los asientos, más bien blandos y cómodos).



En definitiva, el Camaro se puede disfrutar a sus mandos de mil y una maneras distintas siempre y cuando la máxima efectividad no esté entre tus metas. Ya sea para pasear o para circular rápido por autovía, este convertible puede darte muchas satisfacciones, pero en caso de buscar agilidad y cambios rápidos de dirección, te encontrarás con un automóvil de tacto aparatoso, tosco y torpe.


Prueba: Chevrolet Camaro 6.2 V8 432 CV Cabrio

Categorías: Chevrolet, Pruebas, Descapotables, Cupés, Deportivos


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Si hay un automóvil que posiblemente sólo se compre con el corazón, ese es el Chevrolet Camaro. En su configuración cabrio es capaz de robar todas las miradas y dejar a los súper deportivos de firmas británicas e italianas en un segundo plano, sin importar el coste final que tengan.

No es la primera vez que Chevrolet comercializa en Europa un Camaro. Anteriormente se vendieron en números muy reducidos los de cuarta generación (1993-2003) bajo el mismo distribuidor que importaba los Cadillac. Llegaron asociados a los motores 3.8i V6 de 193 CV y 5.7i V8 de 288 CV, tanto en carrocería coupé como cabrio.

Desde que acudí a la presentación internacional del Camaro actual en Suiza el pasado otoño, tenía ganas de tenerlo en mi garaje durante unos días y comprobar qué tal sería la convivencia con un automóvil de estas características. Es realmente imponente, tanto por sus cifras como por su aspecto, pero también hay cosas incomprensibles en un modelo de este precio. Es sobre todo muy americano, lo que marca para bien y para mal todos los apartados.

La actual generación del Camaro comparte plataforma con el Holden Commodore y otros productos de General Motors. No es precisamente pequeño y los más de 4,8 metros de longitud pasan factura en el día a día sin que cargar con tanto coche repercuta en un habitáculo amplio y aprovechado. Tampoco el sistema empleado para la capota parece propio de un vehículo de nuestros días, pero mejor será que vaya por partes y te cuente mi experiencia.




Prueba: Chevrolet Camaro ZL1

Categorías: Chevrolet, Pruebas, Cupés, Deportivos


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Arrancamos este fin de semana una nueva línea de pruebas en Autoblog, adaptando al castellano algunas de las más curiosas que nuestros compañeros desde Estados Unidos publican cada semana. Y es que coches como el Camaro ZL1, que no se importa, al menos de momento, a España, están fuera de nuestro alcance para poder hacerles una prueba.

Pero aunque no se comercialicen en nuestro país, no dejan de ser interesantes para su lectura, sobre todo para tí, amigo lector, que sabemos que te gusta leer acerca de cualquier cosa con ruedas y motor. Por eso, aunque las apreciaciones de nuestros compañeros del otro lado del charco no siempre sean coincidentes con las nuestras (a ellos ya sabes que les va eso del cuarto de milla, las suspensiones blandas, los grandes reposavasos, y beber un refresco de cola de dos litros con su hamburguesa), sabemos que te gustará leerlas.

Así que a partir de ahora te encontrarás algunas pruebas "de autor", que te adaptaremos tus editores de esta edición en castellano, para que puedas disfrutarlas. Siempre te indicaremos cuando sea así, para que estés al tanto de quién es el autor original.

Y para empezar, qué mejor manera de hacerlo con uno de los nuevos mitos norteamericanos del músculo V8, el Camaro ZL1 de Chevrolet. Nuestro Michael Harley lo pone a prueba en pista y lo analiza de cabo a rabo. ¿Te atreves a montar?

Video: el Chevrolet Camaro 1LE en el "Nurburgo estadounidense"

Categorías: Chevrolet, Tuning y preparaciones, Deportivos



Cada nuevo deportivo, bien sea un compacto o una bestia animada por un V12, acaba inevitablemente dando vueltas al bucle norte del Nürburgring con el fin de demostrar su potencial. ¿Pero qué haces cuando el Nordschleife te pilla en otro continente? Buscas lo más parecido que tengas a mano. En el caso de Estados Unidos está el Virginia International Raceway (o VIR), lugar ideal para enfrentar los tiempos de los deportivos locales. Unos prefieren medir la potencia bruta en una pista de drag, Camaro ZL1 frente a Mustang Shelby GT500, y otros, más arriesgados y divertidos, lo hacen en el VIR.

En la segunda categoría, se encuentran el Camaro 1LE de 426 CV y el Mutang Boss 302 de 444 CV. El Camaro 1LE es un Camaro SS equipado con un pack racing (amortiguadores pasivos -frente a los activos del SS-, barras estabilizadoras más gruesas, cambio manual de desarrollos cortos de 6 marchas y un V8 de 426 CV, pero con bomba de gasolina más potente).

Chevrolet ha publicado un video del Camaro 1LE en el VIR rodando en 2'58''48. Lo que no está nada mal, pues según la lista publicada en FastestLaps.com, está 6,1 segundos detrás del Camaro ZL1 de 580 CV; es 4,6 segundos más rápido que el Mustang Boss 302 y está a tan sólo 2 segundos de modelos más prestigiosos, como el Porsche 911 Turbo S, el Ariel Atom 3 o el Mercedes AMG SLS.

Por cierto, el Camaro SS es casi idéntico al Camaro que tenemos en España. Por razones obvias, el apelativo SS (por Super Sport) no se utiliza.

Vídeo: Camaro viejo contra Camaro nuevo

Categorías: Chevrolet, Cupés, Deportivos, Clásicos



Ni es la primera ni será la última vez que veamos un vídeo donde se compara un ponny car actual con su ancestro ilustre. En esta ocasión es el Camaro ZL1 el que planta cara a un Camaro del 69, preparado con un motor LS9 de 750 caballos. ¿Será capaz de plantar cara con su eje rígido trasero y su viejo chasis al novísimo, electrónico y refinado ZL1?

Todas tus dudas quedarán resueltas en el vídeo de la serie HotRod de MotorTrend que te espera tras el salto, para alegrarte la tarde del domingo. ¿Apuestas por un ganador?

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