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[Adaptación de Guille G. Alfonsín de la prueba de Zach Bowman]
Necesitamos que entiendas lo que significa conducir este coche. Y no te estoy hablando de la habilidad para comprender lo que te vamos a describir, o las cifras y datos que rodean al
Cayman S de nueva generación. Nos referimos a la sensación de tomar el volante de un coche diseñado, pensado y fabricado para hacer que tu córtex prefrontal se encienda cual mechero alimentado por combustible de aviación. Tan pronto aposentas tu trasero en el asiento de este Cayman, ya comienza a hacer que tu cuerpo se impregne de emoción. Tiene algo que engancha, algo que excita.
Para esta nueva generación, el Cayman incorpora un montón de los toques estéticos ya vistos en el Boxster, aunque también incorpora otras diferencias respecto al descapotable, que lo hacen más ligero, más potente y más eficiente. Pero aunque mucho ha cambiado, hay una cosa que sigue siendo rigurosamente constante y cierta: Es y sigue siendo uno de los mejores cupés para disfrutar al volante en nuestro mercado actual.
Más ancho, con más batalla y con unas vías superiores, ahora el coche combina una estampa más deportiva, reforzada por voladizos más cortos. La longitud total apenas ha crecido 3 centímetros en total, por lo que sigue mostrándose compacto, y con las ruedas más en los extremos. Las tomas de aire integradas en las aletas traseras, con un receso a medida en las puertas le dan, además, más aspecto de coche "macho".