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He de reconocer que al natural el nuevo CR-V tiene un aspecto más atractivo y agradable que en fotos. La organización del evento expuso en el mismo aeropuerto de Múnich las tres generaciones anteriores del todocamino, de manera que resultaba más sencillo hacer una comparación real in situ de la evolución del producto en el tiempo.
Todas las unidades que vimos en la presentación estaban asociadas a los acabados más vistosos y, por supuesto, también más caros
De todos los CR-V, el de cuarta generación es el que apuesta por un diseño más agresivo y dinámico. El frontal queda marcado por la enorme parrilla y las ópticas diurnas por LEDs mientras que tanto la zaga como la vista lateral presumen de una personal caída de techo que lo hará inconfundible. Abandona los pilotos posteriores alargados verticalmente y opta por unos más anchos que muerden el lateral y consiguen añadir un toque más deportivo.
Todas las unidades que había para la prensa del nuevo CR-V estaban asociadas a los niveles de acabado más altos, y en algunos casos, equipados con paquetes de personalización de modo que visualmente son más atractivos que suponemos un Comfort sencillo con la llanta de 17 pulgadas. Aún así, no tengo la sensación de que las unidades de corte básico vayan a perder mucho en prestancia, algo que sí ocurre en otros modelos de la competencia.
Honda asegura que el habitáculo ahora es más luminoso y presenta mejores acabados. Yo sinceramente no he encontrado una evolución importante respecto al anterior en este último aspecto, al menos con las unidades asociadas al ambiente oscuro (plásticos en gris y negro). Los materiales elegidos son, por regla general, duros en las zonas inferiores y blandos en las superiores. Los segundos son muy agradables al tacto y visualmente consiguen un resultado muy positivo, pero en los inferiores hay algunos mejorables, sobre todo en las zonas más escondidas. Los de las puertas no transmiten solidez (si aprietas se hunden) y en la parte inferior del salpicadero, justo encima de los pedales, los acabados son mejorables. Tampoco me ha parecido normal que en un coche de este precio se mantenga la varilla para sujetar el capó, sobre todo viendo que la mayoría de los rivales ya cuenta con un amortiguador de gas (más limpio y cómodo).
La opción del techo solar panorámico añade mucha luz, pero no me convence la idea de que sea fijo. Somos muchos los que preferimos uno deslizante. Lo que sí está muy bien resuelto es el sistema elegido para la cortinilla, totalmente eléctrico y muy rápido. Además la calidad del material es elevada.
MOTOR CONOCIDO
La primera unidad que pude probar era un 2.2 i-DTEC 150 CV Innova con cambio automático (el granate de las fotos con interior oscuro). A sus mandos me ha parecido cómodo y los múltiples reglajes disponibles facilitaban encontrar la postura correcta. Pese a estrenar salpicadero y mandos, todo resulta conocido y familiar, de modo que no te sientes abrumado ante el mayor número de botones. Me ha gustado mucho la instrumentación, legible y sencilla en su manejo. Al pulsar el botón ECON, la iluminación se vuelve verde (alrededor del velocímetro) para indicarnos que estamos circulando en ese modo.
El motor diésel seguirá siendo uno de los mejores argumentos para aconsejar su compra. Gasta poco y responde con rapidez
Por su parte el sistema de navegación, al haberlo trasteado en el Civic hace unos meses, me ha resultado también de manejo sencillo. Tiene una pantalla de buen tamaño y los diferentes botones se tienen localizados en cuestión de minutos (además es táctil). El climatizador por su parte es intuitivo y lógico, sin funciones complicadas. Además tiene la pantalla justo encima de los botones de modo que todo queda muy a mano cuando se manipula.
Analizado más o menos el interior, toca ponerse en movimiento. Para arrancar es necesario presionar el botón START (novedad en el CR-V). Inserto "D" y tras soltar el freno de estacionamiento (de corte tradicional y no eléctrico cómo debería ser) el SUV comienza a moverse. La sonoridad es contenida desde el habitáculo, pero al menos en frío me ha parecido que desde fuera no disimula su ciclo diesel. Algo más tarde comprobaré que con la temperatura estabilizada se vuelve más "fino" y cuesta más averiguar su ciclo (salvo en aceleraciones fuertes).
Tras salir del aeropuerto de Múnich, el trayecto elegido por la organización incluye algunos tramos de Autobahn sin limitación alguna de velocidad, de modo que se pueden explorar las prestaciones del motor i-DTEC. A mí siempre me ha gustado este bloque y en el nuevo CR-V me ha parecido que tiene un tacto algo más suave y sedoso, pero sobre todo lineal. No hay sensación de patada, pero corre y mucho. La mayor pega de esta unidad reside en la caja de cambios de cinco velocidades. Lógicamente mejora las prestaciones (recuperaciones y aceleración pura), pero pierde en agrado a velocidades estabilizadas (podría ser todavía más silencioso) y económico si contase con una sexta. Aún así, me parece una combinación estupenda.
En las variantes con caja automática se echa de menos una sexta velocidad
El cambio automático me ha gustado en posición "D" que en modo sport "S". El motivo es que en este segundo parece no asimilar bien la enorme entrega de par disponible en según qué situaciones en las que requerimos el máximo potencial, de modo que sube demasiado de vueltas y no cambia con agilidad. En conducción tranquila y en "D", esto no ocurre. Más bien al contrario, se vuelve suave y francamente agradable.
En modo ECON se nota que el acelerador es menos directo. Aún así al contar con una buena cifra de par, el CR-V tiene fuerza más que suficiente para moverse con soltura. Los consumos que he visto durante la toma de contacto me han parecido siempre buenos teniendo en cuenta en que las condiciones de uso han sido de todo menos habituales. Desde acelerones y conducción a velocidades por encima de los 170 km/h hasta largas paradas con el motor arrancado mientras se tomaban algunas imágenes provocaron que las cifras fueran más altas de lo que habría sido normal. Pese a ello el ordenador de viaje informó de unos estupendos 7,1 L/100.
TACTO DEL CAMBIO MANUAL AGRADABLE
Durante la segunda jornada, pude conducir una unidad del CR-V 2.2 i-DTEC 150 CV con cambio manual de seis velocidades (en color gris e interior beige). Además del interior mucho más agradable al ojo (el color claro le hace ganar muchos enteros), me vino bien probar esta versión para analizar el funcionamiento del sistema Idle Stop de arranque/parada del motor.
En términos generales su funcionamiento es muy bueno. No resulta lento ni brusco, y no es de esos sistemas que apenas entras en un atasco apetece desconectar. Aquí se soporta bien y ayuda a mejorar los consumos. Me habría parecido perfecto si detuviese el motor justo antes de estar completamente parado como sí hacen otros sistemas (por debajo de unos 7-8 km/h).
El tacto del cambio manual me ha gustado por precisión, rapidez y guiado. Además queda muy a mano al estar en posición sobre-elevada. La sexta consigue reducir en autovía el nivel sonoro y parece que los desarrollos elegidos no han primado únicamente el consumo sino más bien un compromiso adecuado entre prestaciones y gasto. Algo parecido pasa con el indicador de cambio de marcha óptimo. Se ha calibrado para que verdaderamente sea efectivo sin dejar muerto el motor, y nunca obligará a realizar un cambio a 1.100 rpm como sí hacen otros sistemas parecidos. Por así decirlo a este sí le puedes hacer caso.
Lo que no he probado en ninguno de los casos es el sistema de tracción total fuera del asfalto. Salvo un pequeño camino de tierra en el que la motricidad quedó claro era buena, el CR-V se mantuvo por firmes en buen estado general. Para poder contarte qué tal va en esas circunstancias tendrás que esperar a que lo probemos en España.
MÁS CÓMODO Y EFICAZ
El aspecto en el que probablemente ha ganado más puntos el CR-V es en comportamiento. Me ha dado la sensación de ir mucho más sujeto y, pese a ser un vehículo con el centro de gravedad elevado, no parece ser muy alto a sus mandos. Las oscilaciones de la carrocería quedan bien disimuladas gracias a la mayor dureza de la suspensión con definida para Europa, y aunque lógicamente le cuesta disimular los kilos, es más ágil que antes. También me ha gustado el tacto de la dirección, sobre todo teniendo en cuenta que es eléctrica. Aporta la precisión necesaria y aunque no es la más informativa del segmento (ahí están el Ford Kuga y BMW X1), si cumple muy bien con su cometido. Es de esas que no te obliga a corregir constantemente la trayectoria y, en comparación con el tacto de la que tienen los nuevos CX-5, la del CR-V me gusta más.
Ante todo el CR-V es un gran rutero. Cómodo y silencioso, se convierte en una excelente opción para viajar en familia. Su éxito dependerá de los precios, si bien en Honda aseguran que no se incrementarán demasiado en relación al modelo actual
Continuando con los detalles relativos al comportamiento, hay que destacar la excelente calidad de filtrado. Este aspecto me ha sorprendido para bien ya que aún contando con suspensiones más firmes, han logrado reducir la sequedad de reacción al superar baches, badenes y otras irregularidades. Sobre el papel dicen haber reducido la sonoridad en 3db. No sé si será real o no, pero sí te aseguro que me parece un coche silencioso y agradable.
Por el centro de Múnich, con bastantes obras y un tráfico normal, la mayor altura del puesto de conducción me ha parecido definitiva para tener todo bajo control. Con las ventanillas cerradas en ciudad apenas se percibe el motor y tanto asientos como muelles garantizan un elevado nivel de confort. Para las maniobras de aparcamiento la cámara posterior resulta muy útil, al igual que los sensores delanteros.
En autovía lo que más me ha gustado es la sensación de solidez que transmite a alta velocidad. Al no haber límite de velocidad, pude conducirlo a 190 km/h (que por cierto alcanza en poco tiempo) y la pisada me pareció estupenda. Además la dirección varía progresivamente su asistencia y, a esas velocidades, tiene suficiente resistencia.
Por último decir que en vías secundarias es cómodo, pero no el más ágil. Si las curvas lentas se suceden los cambios de dirección se vuelven algo lentos y la carrocería balancea inevitablemente provocando cierta incomodidad a los pasajeros (pero no mayor que en otros SUVs). Pese a que la carrocería inclina, me ha parecido que el límite de adherencia es elevado y será cuestión de acostumbrarse a sus maneras para poder explotar al máximo su bastidor.
Antes de finalizar esta toma de contacto quería hacer mención especial al Sistema de Mantenimiento de Carril (LKAS). Todavía sigo con cara de sorpresa por su sobresaliente funcionamiento. En lugar de tratar de avisar al conductor de que se ha salido del carril, el sistema de Honda evita que te salgas corrigiendo la dirección. Lo más curioso es que si sueltas las manos, el propio sistema es capaz de seguir leyendo la carretera y trazar curvas por sí mismo de cierto ángulo. No funciona en todas las ocasiones y es 100% efectivo, pero por encima de los 80 km/h me ha parecido brillante (por debajo se desconectaba en ocasiones). Durante dos kilómetros, por carretera secundaria sin tráfico, fue capaz de leer las marcas de la carretera y trazar las curvas él solito.
De todos modos no es un sistema que venga para sustituir al conductor sino para ayudarle. De ahí que si sueltas las manos, al poco tiempo un testigo en la instrumentación indica que debes tomar el control. En definitiva es un elemento que me ha sorprendido y para bien.
El nuevo CR-V me ha parecido un coche interesante por su equilibrio general en los principales apartados. Sin conocer las tarifas no me atrevo a dar un veredicto más directo, pero de mantenerse los precios con el actual puede resultar una de las opciones más conseguidas por su buena habitabilidad, equipamiento completo y comportamiento predecible y seguro. Honda pretende vender 3.500 anuales, cifra muy asumible teniendo en cuenta todas sus virtudes.

