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Tengo que reconocer que cuando fui a recoger el nuevo CC pensaba que estaría asociado al motor 2.0 TDI. En este segmento se llevan la mayor parte de las ventas por lo que casi lo daba por seguro. Sin embargo al recibir las llaves comprobé cómo en la etiqueta identificativa aparecían las siglas TSI... Siendo sincero, lo primero que pensé fue ¡me voy a tirar la semana en la gasolinera!
La oferta del actual CC es muy limitada en nuestro país, con sólo cuatro opciones mecánicas: 1.8 TSI de 160 CV, 2.0 TSI con 210 CV y el 2.0 TDI CR en dos variantes, con 140 y 170 CV. En todos los casos es posible optar por la caja secuencial de doble embrague DSG, una opción que cómo ya te hemos mencionado en ocasiones anteriores es muy recomendable.
Motor suficiente
El cambio DSG es, como siempre, una opción muy aconsejable
La unidad que he podido probar estaba asociada al motor 1.8 TSI de 160 CV y al cambio DSG. Es una combinación muy interesante que sorprenderá al usuario una vez haya convivido con ella. Del miedo inicial que tenía ante los posibles consumos elevados pasé al convencimiento de que los diésel cada vez son menos interesantes, al menos habiendo opciones tan equilibradas como esta.
Lo primero que descubres nada más arrancar es que tras la explosión inicial llega la calma absoluta. Para percatarte de que efectivamente está encendido deberás fijarte en el tacómetro. Ni ruido ni vibración alguna llegan al interior y ni siquiera con la puerta abierta es perceptible.
Tras colocar el asiento y los espejos, inserto la D y presiono la tecla que desconecta el freno de estacionamiento. Los primeros compases son suaves. La transmisión DSG realiza los cambios con una dulzura y suavidad exquisitas. Pese a que las ventanillas no tienen marco, el aislamiento con el resto de tráfico es muy bueno y no se cuela el caótico entorno que mis ojos sí son capaces de captar.
Para comprobar qué tal se mueve, en la incorporación a la autopista presiono el acelerador a tope y el DSG baja inmediatamente dos velocidades para aumentar el ritmo. No me quedo pegado al asiento, pero empuja con ganas y enseguida logro alcanzar el crucero máximo permitido. Sin darme casi cuenta la transmisión había pasado de tercera a séptima y el régimen de giro se había estabilizado ligeramente encima de las 2.200 rpm.
Además de silencioso y agradable, el motor 1.8 TSI brinda al conductor un buen nivel de prestaciones
Van pasando los kilómetros y lo que más me llama la atención es el silencio. No hay ruidos aerodinámicos ni de rodadura y la sensación a sus mandos es similar a la que puedas percibir en un alto de gama...hasta que el asfalto se rompe un poco y entonces los neumáticos se sientes algo más de la cuenta. No es que sea un ruido elevado, es que al ser tan silencioso en el resto de apartados se hace más perceptible.
Viendo que en modo normal todo va estupendamente, paso al modo "S". Nada más situar la palanca, la caja de cambios reduce una velocidad y eso que no estoy demandando potencia. La electrónica ha entendido que si la he situado ahí será por un inminente cambio de ritmo o forma de conducir. De no hacerlo regresará de nuevo a la última velocidad a la espera de nuevas órdenes. Y es en ese momento cuando de nuevo piso a fondo y baja automáticamente tres velocidades. Aquí se he notado menos suavidad en la transición, algo que se entremezcla con el aumento en el empuje. He paso de 100 a 140 km/h en muy poco espacio y tiempo, y los 160 CV se siente que están ahí. Desconozco si esta unidad en concreto habrá dado más potencia de la homologada en algún banco, pero por sensaciones sí que lo parece.
Tras más de 1.700 km a sus mandos el motor me convence, no sólo por la finura con la que trabaja sino también por lo poco que consume. A velocidades de crucero legales por autopista (120-130 km/h de marcador) la cifra obtenida fue de 6,7 L/100. En carreteras secundarias los números bajaron hasta los 6,0 L/100 y, ya en ciudad, dependiendo del tráfico es fácil oscilar entre los 9,0 y 11,0 L/100. Como ves son cifras muy asumibles para un vehículo de este tamaño y peso. Si lo que quieres es jugar con él y aprovechar al máximo sus posibilidades, entonces el gasto se dispara más allá de los 16,0 L/100.
COMPORTAMIENTO
Todos los CC que podrás encontrar en los concesionarios españoles están asociados a la suspensión deportiva. Si bien esto en un modelo de SEAT significa una dureza importante, en Volkswagen no lo es tanto, logrando un buen compromiso entre estabilidad y confort. Además la unidad probada contaba con la suspensión adaptativa DCC y las llantas de aleación de 18 pulgadas opcionales. Todo ello condiciona en cierto modo las reacciones.
Ciudad:
Si el motor es un excelente compañero por la suavidad con la que trabaja, el DSG aquí tampoco se queda corto. Sólo se le puede criticar que sea algo lento en las maniobras de aparcamiento, pero al contrario de lo que me ha sucedido en otras unidades con esta caja, en este se pueden calcular muy bien los movimientos jugando con el acelerador. Esto que puede parecer algo anecdótico es importante ya que el nerviosismo en la respuesta de otras cajas puede provocar que aceleres más de la cuenta y termines tocando con lo que haya en los extremos (una pared, un coche, etc.).
Para este tipo de vía lo más aconsejable, en caso de optar por la suspensión DCC, es seleccionar el modo "Comfort". La suspensión reduce la tensión en los muelles permitiendo mayores oscilaciones y superando los badenes y otras irregularidades de manera más suave -tampoco vas entre algodones- mientras que la dirección presenta una menor asistencia.

Carretera:
A sus mandos no enamora ni resulta divertido, pero sí seguro y cómodo
Para controlar los movimientos de la carrocería lo más indicado es seleccionar el modo Normal o Dinámico dependiendo del tipo de conducción que quieras realizar. En el primero de ellos la suspensión contiene los balanceos, si bien deja una pequeña oscilación para que no se sienta cierta sequedad de movimientos. La dirección cumple bien por el grado de asistencia, pero no se puede decir que sea comunicativa. Esto es algo que pasa mucho en los Audi y VW. Se conducen bien, pero te aíslan en exceso de lo que sucede entre las ruedas y el asfalto.
En el caso de que la conducción sea más agresiva, el modo dinámico hará que los giros sean casi planos y la dirección se muestre más dura, obligando a realizar más fuerza sobre ella para dibujar los giros. Con esta configuración los pasajeros serán más conscientes de todo tipo de movimientos y la capacidad para absorber las irregularidades se reduce notablemente, pero tampoco se puede considerar incómodo. Sí más seco.
Si lo que llegan son curvas entrelazadas, este CC se mueve relativamente bien. No puede disimular su tamaño y peso, entra muy bien en el giro pero una vez en pleno apoyo, el eje delantero toma excesivo protagonismo provocando el subviraje si la velocidad a la que vamos es elevada. En caso de que esto ocurra el control de estabilidad entrará en acción de manera discreta pero efectiva.
El problema principal de este coche es que va muy bien, pero le falta agilidad y carece de ese tacto deportivo que tanto gusta cuando la carretera sólo tiene giros. Para estos menesteres es mejor optar por un Ford Mondeo, un Mazda6 o un Renault Laguna 4Contro, todos ellos con un paso por curva más rápido. Es probable que su aspecto pueda inducir a la confusión y ante todo el CC es un coche cómodo.

Autopista/autovía:
Este es el entorno más apropiado para el CC. Se puede rodar rápido de manera silenciosa y una elevada sensación de seguridad. Pisa con solidez y se conduce con facilidad, manteniendo la trazada marcada sin necesidad de corrección alguna.
El motor muestra fuerza suficiente para mantener ritmos muy por encima de los legales y a la hora de recuperar lo hace bien. No es un cohete, pero cumple con nota. En el trayecto habitual entre Madrid y Málaga decidí probar los tres modos de suspensión en este tipo de vía y lo cierto es que el Dinámico me parece algo incómodo al cabo de los kilómetros por la excesiva dureza de la dirección. El Confort por su parte se muestra agradable por suspensión pero no tanto por la mayor asistencia y sensibilidad que se percibe en el volante. Por tanto la opción que más me ha gustado es la Normal, combinando una suspensión suficientemente firme y cómoda, y un grado de asistencia correcto.


