Al volante
Una de las razones del éxito del Serie 3 siempre fue esa combinación de chasis deportivo y ágil asociado a unos motores eficientes. El chasis dispone en opción de amortiguadores pilotados que, en combinación con otros parámetros, como la gestión motor, la respuesta al acelerador y la asistencia de dirección permiten adaptar el comportamiento del coche a nuestro humor, más o menos deportivo o cómodo. También dispone de la función ECO Pro destinada a buscar el consumo más bajo posible gestionando de manera óptima los elementos anexos al coche, como el aire acondicionado, limitando la respuesta al acelerador del motor y, en el caso del cambio automático (como en esta unidad de pruebas), la gestión del cambio buscando siempre la marcha más larga posible para bajar el consumo. El modo Sport+, por su parte, es todo lo contrario. Busca las prestaciones máximas (mantiene las marchas más rato, sube más de vueltas, respuesta más directa del motor) y conducción deportiva desconectando de manera automática el control de tracción.
El motor que equipa el 328i es el nuevo bloque de 4 cilindros de inyección directa y cuatro válvulas por cilindro que vimos en el X1 y el Z4, primero. De una cilindrada de 1.997 cc y sobrealimentado por turbo desarrolla 245 CV a 5.000 rpm y 350 Nm desde 1.250 rpm hasta 4.800 rpm. Está situado en posición delantera longitudinal, pero detrás del eje anterior para garantizar un comportamiento ágil. En este caso va asociado a la excelente caja de cambios automática ZF de 8 relaciones. En esta configuración, el consumo medio homologado es de 6,3 l/100 km. No me cabe duda que a ritmo tranquilo y en modo Eco Pro se puede uno acercar a esta media. Pero en una conducción normal, en modo "comfort" me salió una media de 9 l/100 km. En conducción deportiva ("Sport" o Sport+"), obtuve una media de 12,5 l/100 km. Atacar un puerto de montaña con el 328i será algo divertido, pero el consumo pasará de los 13 l/100 km.
En términos de prestaciones, este 4 cilindros no tiene nada que envidiar al antiguo 6 cilindros. Abate el 0 a 100 km/h en 6,1 segundos y alcanza los 250 km/h. Asociado al cambio de 8 relaciones, las recuperaciones están al nivel de los mejores. Claro que depende del modo elegido. En "Sport", pasamos de 80 a 120 km/h en 4,3 segundos, mientras que en modo ECO Pro necesitaremos 5,1 segundos. Eso sí, este 4 cilindros gasolina, al ralentí suena casi como un diésel. Y en aceleración, la cosa no mejora significativa. Tiene rabia, pero es más bien una cacofonía. En ese sentido, la musicalidad y suavidad del 6 cilindros BMW, sí que se echan en falta. Y mucho. Para quien esté acostumbrado al 6 cilindros, le va a suponer un choque.
Los primeros kilómetros al volante del Serie 3 evidencian una nueva cualidad, el confort de marcha. Hasta ahora, un chasis deportivo BMW era incompatible con el confort. Con el F30, los dos conceptos no están reñidos el uno con el otro. Es un coche cómodo, en el que la presencia de neumáticos run-flat ya no se hace sentir como antes, éstos han progresado considerablemente. La amortiguación es además muy lograda. Filtra muy bien las irregularidades, pero aún así sigue teniendo unas suspensiones algo firmes, pues las ruedas rebotan con facilidad sobre grandes irregularidades (juntas de dilatación, etc).
Globalmente, el chasis es muy equilibrado y noble. El eje trasero sigue al dedo la trayectoria marcada. El tren delantero tiene mucho aplomo. Es un coche subvirador en las situaciones límites (voluntariamente, por seguridad), pero al mismo tiempo se comporta claramente como un tracción trasera, siendo muy ágil. Es un coche que está totalmente en su salsa tanto en la autopista como en una carretera muy revirada. Sin duda es el más homogéneo de los Serie 3.
La dirección, de tipo electromecánica, es muy directa a baja velocidad, con un tren delantero extremadamente incisivo. Pero a medida que aumenta la velocidad parece perder esa cualidad, pues necesitamos corregir muy levemente el rumbo en las grandes curvas. Es algo común a casi todos los coches equipados con este tipo de dirección. Al contrario, en las más cerradas, recupera esa precisión y reacciones vivas. También, es cierto que ha perdido en comunicación con respecto a los anteriores Serie 3. Y sabemos que una dirección comunicativa es primordial en un coche con veleidades deportivas como el Serie 3.
La caja de cambios es rápida en modo Sport, no tanto en modo Comfort y en ECO Pro, pero sus desarrollos están muy acertados, así como la gestión electrónica. La marcha inserida es siempre la que hubiéramos escogido en función del modo de conducción; cambia a poco más de 2.000 rpm en modo ECO Pro y muy arriba en modo Sport, manteniendo una marcha si es necesario.
Las levas en el volante son solidarias de este, pero son de un buen tamaño. De todos modos, el pomo se maneja en secuencial en el modo utilizado en los coches de competición, es decir hacia delante para reducir una marcha y hacia atrás para subir.

