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El
BMW Z3 fue todo un éxito de ventas. Su gama de motores iba desde el modesto 4 cilindros de 1.6 litros hasta el salvaje 3.2 litros del M de 321 CV. Después llegó la era de Chris Bangle en cuanto a diseño, con su lote de controversias, de pros y contras (personalmente, me encantan sus diseños), con modelos más o menos acertados. Uno de los más acertados es sin duda el Z4.
Con sus flancos esculpidos en forma de Z, su interminable capó (en su día tuvo el honor de ser el capó más largo de la producción mundial) y las dos plazas casi encima de las ruedas traseras, el Z4 cumple con los requisitos del clásico roadster, tal y como lo inventaron los británicos. Fan de Chris Bangle o no, el
Z4 está ganando adeptos y su diseño parece no envejecer tanto como el de otras creaciones suyas (Serie 7, por ejemplo).
Sustituyendo al Z3,
BMW decidió posicionarlo más alto en la gama para rivalizar con el Porsche Boxster. De hecho, al inicio de su comercialización sólo estaba disponible con motores de 6 cilindros y 24 válvulas, un 2.2 litros de 170 CV; un 2.5 litros de 192 CV y un 3.0 litros de 231 CV. En 2006, llega el restyling y con él, la versión Coupé y la variante M con motor 3.2 litros de 343 CV. Además, con el restyling el 3.0 litros de 231 CV pasa a 265 CV y se llama 3.0si, mientras que el 2.5i pasa a ser 2.5si y desarrolla 215 CV.
Como llega el otoño y es la mejor época del año para comprar un roadster (o cualquier coche), el "usado sí, pero interesante" de esta semana va dedicado al Z4. Cuyas versiones de 3.0 litros más potentes se pueden encontrar por debajo del umbral psicológico de los 20.000 euros.