Amadeo Felisa en declaraciones a Autocar ha confirmado lo que ya la práctica totalidad del mundo de las cuatro ruedas estábamos esperando: el retorno de Ferrari a los motores sobrealimentados. Debido a las normas anti-emisiones, y los requisitos de consumo y eficiencia energética, la casa del
cavallino rampante trabaja a destajo en un V8 de inyección directa sobrealimentado para dar la potencia necesaria a su próximo tope de gama, llamado a sustituir al célebre Enzo.
Felisa dice que un V6 sobrealimentado con inyección directa sería más que factible para futuras generaciones de sus modelos "más económicos", pero que por el momento sus clientes tienen la asociación mental de que "cuantos más cilindros mejor", y hasta que esta percepción no cambie, no ve a Ferrari fabricando coches de menos de ocho pucheros.
Teniendo en cuenta que parece que la F1 se pasará a los cuatro cilindros, no creo que el público tarde en convencerse de que con menos se puede tener más...