96.700 km para nuestro Abarth 500, y los planes de preparación
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La última vez que nuestro Abarth 500 de larga duración se paseó por aquí fue para despedirse de la prueba, cuando, llegados los 90.000 kilómetros venció el leasing que teníamos con él. Pero hubo entonces muchas lágrimas y ánimos para no dejarlo marchar. Demasiadas cosas nos unían a él. Recuerdos, momentos pasados, y la sensación de que era un coche digno de quedarse en el garaje de casa.
Para un personaje de mi perfil (11 coches distintos en los últimos 10 años), dispuesto a cambiar de tendencia y pasar a quedarme con pocos coches, pero ya "para siempre", era un importante paso. ¿Era realmente este coche uno de los aparatos dignos de quedarse en mi garaje "de por vida"? Pues sí, si lo era. Y merecía gastar dinero de mi cuenta particular para hacerlo, así que, tras cuatro meses de espera para solucionar papeleos engorrosos (burocracia al poder), nuestro Abarth 500, alias Turbotín, volvió a casa el pasado mes de marzo.

Si tuvieramos que decir qué marca saca más jugo a cada modelo que tiene en el mercado, Abarth sería una de las favoritas. Y es que está a la par ya de MINI, con ediciones especiales, limitadas y variantes de equipamiento que llegan a hacernos perder el "norte" un poco dentro de su extensa oferta, que a fin de cuentas se reduce, en realidad, a dos únicos modelos: el 500 y el Punto.

Aquí está el primer 595 que ha pasado por nuestras manos. Se trata del 595C Turismo que hemos tenido oportunidad de probar con el cambio secuencial pilotado durante una semana. Como bien sabes ya, porque nos hemos cansado de contártelo, la marca turinesa ha recuperado las tres cifras 595 para referirse a los Abarth 500 con 160 caballos de serie, que no necesitan que el cliente adquiera el kit esseesse para potenciarlos a parte.






Dos años y dos meses. Eso es lo que nos ha costado llegar a los 90.000 kilómetros con el