
Diseño
El restyling del Audi, presentado al público a finales de 2011, lo acerca estéticamente hablando al Audi A6. Su mirada se hace más fría, con sus faros en forma de cuña, mientras que la calandra recupera la forma hexagonal de la del A6. De manera general, el frontal es más plano, parece más ancho y han eliminado casi por completo cualquier forma redondeada, todo son líneas rectas. Los otros cambios son más sutiles e incluyen unos nuevos faros antiniebla rectangulares y tomas de aire inferiores, así como pilotos traseros ligeramente modificados. Las dimensiones no varían con respecto al modelo anterior al restyling, con casi 4,70 m de largo y 1,82 m de ancho no es un modelo precisamente pequeño, es 7 cm más grande que el nuevo Serie 3, por ejemplo.
Algunos de sus rivales ofrecen líneas más deportivas y otros el clasicismo que su público fiel espera, Audi propone una cierta elegancia tintada de un ligero dinamismo. De hecho, viendo el nuevo RS4, los diseñadores no tuvieron que añadir muchos apéndices, sólo resaltar la deportividad de las líneas que venían implícitas en el diseño original.
A bordo
La ergonomía del A4 sigue siendo una de las mejores resueltas del segmento y con soluciones bien pensadas.
En el habitáculo, no se aprecian cambios significativos. La instrumentación es de tipo retroiluminada y hay apliques de nueva factura en la gama. En el caso de la unidad de prueba sigue siendo el clásico toque de aluminio que viene alegrar un interior, serio pero apagado, como suele ser el caso en las producciones germánicas. De todos modos, tampoco es algo que necesitaba.
La instrumentación es muy legible y los controles del sistema multimedia MMI siguen siendo muy intuitivos de usar. Se puede usar la rueda central, como en un iDrive de BMW, o bien usar algunos de los botones laterales que nos llevan a los menús principales (teléfono, radio, navegación, etc). Pero en esta ocasión añade la conectividad a internet via nuestro smartphone (en opción, por supuesto). El volante también es nuevo, tanto en las formas de los brazos y en los materiales utilizados, como en los botones que se encuentran ahí (radio, ordenador de a bordo).
La ergonomía del A4 sigue siendo una de las mejores resueltas del segmento y con soluciones bien pensadas, como la llave rectangular situada al lado del cuadro de instrumentos y no en la columna de dirección (de este modo marcas puntos en las pruebas de EuroNCAP al evitar las lesiones en las rodillas producidas por las llaves situadas en la columna de dirección) o bien por las dos ranuras para tarjetas SD escondidas detrás de una trampilla en la consola central. De este modo, puedes dejar toda tu colección de música en el coche de manera sencilla sin tener que cargar siempre con un lector MP3, por ejemplo. También te permite grabarla en el disco duro del sistema multimedia.

Pero no todo es electrónica de consumo en este Audi. Además de cómo están resueltas estas cuestiones de mandos y controles, la ergonomía se aprecia también, por no decir sobre todo, en los asientos y en la posición de conducción. La posición de conducción es ideal. El asiento ofrece una multitud de reglajes (con soporte lumbar y asiento extensible) -por supuesto, a este nivel, el volante es regulable en altura y profundidad- en la que es fácil sentirse cómodo. La sujeción lateral de los asientos delanteros es, además, buena para su categoría.
Detrás, el espacio para las piernas de los pasajeros es buena, pero el nuevo BMW Serie 3 ofrece un poco más. De todos modos, ofrece una excelente amplitud y espacio en altura. De lo que no se libra el A4 es del imponente túnel central que limita el uso de la plaza central. En cuanto al mullido de los asientos, las primeras veces parece un poco duro, pero cuántos más kilómetros hagamos, más cómodos nos parecerán. Por ejemplo, en algunas producciones nipones, como Lexus, los asientos son excesivamente blandos. En trayectos cortos dan una buena sensación, pero en trayectos largos acaban cansando. Podrá parecer un detalle, pero en un coche familiar, como este A4, que las familias usarán para irse de vacaciones o fin de semana, tiene su importancia.
La calidad de los acabados de Audi sigue siendo la referencia de la categoría, aunque sus rivales se acercan cada vez más.
Destacar, también, que la calidad de los acabados de Audi sigue siendo la referencia de la categoría, aunque sus rivales se acercan cada vez más. Incluso en esta unidad equipada con la tapicería de tela de serie. Acostumbrados a que los modelos de demostración, sean del parque prensa o marketing, vienen muy bien equipados, casi resulta extraño sentarse en un coche que no disponga de la tapicería de cuero, pero esta de tela, no defrauda. Mantiene el nivel de calidad del resto del coche.
Aunque en la actualidad, la elección de una carrocería break no se deba necesariamente a su capacidad de carga, sí que es algo a tomar en cuenta. Y en este apartado el A4 destaca positivamente. Con 490 litros ofrece el término medio; se queda a tan sólo 5 litros del Serie 3 Touring, pero ofrece 5 litros más que el Mercedes-Benz Clase C Estate. Abatiendo los respaldos de los asientos traseros, el volumen del A4 Avant sube hasta los 1.490 litros.


Los asientos traseros son abatibles de forma asimétrica, pero en una configuración de 60/40, mientras que el Serie 3 ofrece una mayor modularidad con una separación en tres del respaldo trasero de tipo 40/20/40 (pudiendo tumbar sólo la zona central, un lateral o un lateral y la central). El umbral de carga del maletero no es alto y el plano de carga está al mismo nivel que el umbral, lo que facilita mucho el cargar y descargar el maletero.
Motor
Bajo el capó nos encontramos con el sempiterno 4 cilindros diésel de 2.0 litros del grupo VAG. Este motor debe contar por la mitad o más de las ventas del grupo VAGen Europa. En el A4 está disponible en cinco niveles de potencia diferentes que van desde los 120 hasta los 177 CV. Es un propulsor que cuenta con turbo de geometría variable, culata de 4 válvulas por cilindro, inyección directa por common rail. La motorización más homogénea de la gama nos ha parecido ser la de 163 CV. Aunque cueste 3.000 euros más con respecto a la de 143 CV, nos llevamos 20 CV más y 60 Nm más. Existe una variante de 177 CV, pero es tan cercana en términos de precios (menos de mil euros) a la 3.0 TDI V6 de 204 CV, que nos parece una motorización innecesaria.
Cabe destacar que el 2.0 TDI de 163 CV sólo está disponible en la configuración que probamos,
tracción delantera y con cambio manual de 6 relaciones. Si uno desea un cambio automático o la tracción integral, o los dos, habrá que optar por el de 177 CV o el de 143 CV.

