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Hace mucho tiempo que
Rolls-Royce se ganó el lujo de poder obrar por decisión propia y no de forma reaccionaria. Esto es una forma bastante diplomática de decir que básicamente le importa muy poco lo que hagan o pienses sus rivales más directos, y por el mero hecho de que
Bentley esté pensando en sacar su propio SUV, los de Goodwood no tiene por qué sentirse obligados a seguir sus pasos. Y lo mismo podemos decir de la fiebre eléctrica.
Comenzando por el tema verde, que es el que lleva coleando desde hace más tiempo, aunque ya sabíamos que el
102EX era un proyecto puramente experimental y sin claras posibilidades de llegar a producción, Torsten Müller-Ötvös, CEO de Rolls-Royce, indicó a
Car & Driver durante el pasado Salón de Ginebra que finalmente su berlina eléctrica no será fabricada.
Según el ejecutivo, así como sus clientes quedaron encantados con su silencio y magnífica respuesta al acelerador, tanto la autonomía como el tiempo de carga necesario no fue en absoluto de su satisfacción, de forma que por ahora Rolls-Royce no tiene pensado lanzar un modelo eléctrico. Otra cosa muy distinta son las tecnologías híbridas, que siguen presentes en su estrategia de motorizaciones por su capacidad para conjugar buenas prestaciones y bajos consumos.