Tal y como te hemos anticipado en exclusiva esta mañana, el gobierno alemán se reunía para discutir qué hacer con el circuito de
Nürburgring.
Si no estás puesto en toda la problemática, te aconsejo que leas detenidamente todas las entradas que hemos realizado sobre la temática de
Save The Ring, pero te lo voy a resumir rápidamente a efectos prácticos: Dos individuos se ofrecieron a montar un parque de atracciones temático con sede en el Circuito de Nürburgring, con intenciones de gestionarlo, crear además una infraestructura para contar con un palacio de congresos, hoteles, y hacer vivir la experiencia del Infierno Verde los 365 días del año.
Por el clima de la zona donde se sitúa el famoso circuito, lo normal era que los aficionados sólo asistiesen en la época de primavera y verano fundamentalmente.
Tras convencer a los gobernantes locales con unas cifras de espectadores
totalmente falsas, estos dos señores formaron una compañía llamada Nürburgring Automotive Gmbh (NAG, para abreviar), que invertiría, con ayuda de dinero público, en llevar este macroproyecto adelante. Desde que el proyecto se aprobó, todo ha salido al revés de lo prometido. NAG no ha puesto un euro sobre la mesa, ha usado sólo dinero público para sus intereses, y además ha realizado supuestas malversaciones de estos fondos, acabando muchos de ellos en los bolsillos de los dos principales socios.
Las visitas al circuito no subían, las obras no salían en los plazos comprometidos, y lo que es pero, de los puestos de empleo comprometidos, NAG pasó a eliminar gran parte de ellos, pidiendo al estado además una rebaja del coste de la concesión del circuito, a cambio de no seguir adelante con más despidos. El gobierno no se dejó chantajear, y NAG actuó por su cuenta y riesgo, cerrando las instalaciones en el periodo invernal y despidiendo a personal.