
El Mazda6 Wagon, es decir la carrocería familiar, conserva los principales rasgos de la berlina. Es también el segundo modelo Mazda, después del CX-5, en llegar al mercado con un diseño basado en el nuevo lenguaje estético de la marca, el KODO. La traducción del japonés dada por Mazda es "alma del movimiento".
La idea de los diseñadores es que el coche transmita, incluso estando parado, fluidez; debe expresar el movimiento. El resultado es una carrocería esbelta con una imagen de fuerza contenida y con cierta musculatura. Las aletas delanteras marcadas contribuyen a dar esa sensación. Así como los faros de mirada felina y la calandra hacen pensar en un animal listo para saltar sobre su presa. De perfil, con la adopción de una línea de cintura más bien baja, Mazda consigue dotarlo de una silueta estilizada a la vez que fuerte, pero sin caer en el aspecto macizo de las producciones alemanas, por ejemplo.


Hay que reconocer que el Mazda6 hace gala de una gran originalidad en un segmento muchas veces excesivamente conservador.
Hay que reconocer que el Mazda6 hace gala de una gran originalidad en un segmento muchas veces excesivamente conservador (¿Quién ha dicho
Audi?). Mazda se arriesga a salir del sendero seguido por el rebaño, pero lo hace con la certeza de un diseño muy logrado y atractivo. Lo tienen tan claro en Mazda que para el Mazda6 han mantenido los rasgos del concept car
Takeri, él mismo derivado del espectacular
Shinari. Definitivamente, el lenguaje KODO es todo un acierto.
La versión break cuenta con algunas sorpresas ya que es 6,5 cm más corto que la berlina, mide 4,80 m exactos de longitud, mientras que la berlina mide 4,865 m. Aún hay más, la batalla sigue la misma tendencia y es 8 cm más corta. Es una elección sorprendente que favorece ante todo la estética y el equilibrio de la silueta.
Obviamente, esa decisión tiene consecuencias sobre la habitabilidad de las plazas traseras que pierden también unos centímetros de precioso espacio para las piernas con respecto a la berlina. Aún así, la habitabilidad y el espacio para las piernas no tienen nada que envidiar a modelos del segmento E. Tanto en anchura como en longitud, el espacio es generoso.
La tonalidad en el habitáculo, de manera general, contrasta con el exterior por su sobriedad, no vemos la misma audacia. El salpicadero es de un diseño depurado, casi sencillo. La calidad percibida del conjunto ha mejorado notablemente con respecto al anterior Mazda6, la cual tampoco era mala. Solo algunos plásticos de la parte inferior de la consola central desentonan un poco en un conjunto que desprende robustez y calidad.

Generación tras generación, Mazda reduce el hueco que separa los premium de los generalistas.
Globalmente, los progresos realizados por Mazda en términos de calidad percibida y calidad de montaje con respecto a la anterior generación son dignos de mención. Generación tras generación, Mazda reduce el hueco que separa los premium de los generalistas. Y es que Mazda, al menos en Europa, tiene esa imagen de "semipremium" que, al igual que Honda, la pone a veces en una posición un tanto difícil a nivel comercial al estar en "tierra de nadie".
La ergonomía también ha mejorado con respecto al anterior Mazda6 con, por ejemplo, la presencia de un selector central que controla la interfaz del ordenador de a bordo y del equipo multimedia. Éste incluye el navegador Tom-Tom con pantalla táctil de 5,8 pulgadas (con avisador de radares como todo Tom-Tom que se precie) y el equipo caraudio de Bose con 11 altavoces (si nos gusta la música, es una opción indispensable habida cuenta de su calidad sonora).

Único bemol a nivel ergonómico son los botones situados a la izquierda de la consola central (avisador de cambio de carril, ESP o el i-Stop, por ejemplo) que están demasiado alejados y obligan a quitar la vista de la carretera para accionarlos. Un punto a favor de Mazda, el ajuste de los retrovisores eléctricos (abatibles eléctricamente) está situado en la puerta y no debajo del salpicadero a la izquierda del conductor, como es tradición en muchos coches japoneses.


Con el acabado Style, el equipamiento de serie es correcto e incluye el avisador de vehículos en ángulos muertos, pero la mayoría de los otros sistemas de seguridad, como el asistente de cambio de carril o el control de crucero adaptativo sólo forman parte de la dotación de serie en el acabado Luxury. Entre el 2.2D 150CV Auto Style (31.430 euros) y el Luxury (34.980 euros) hay una diferencia de 3.550 euros, pero la diferencia en equipamiento es importante. Basta con que pidamos el navegador y el pack Safety (faros bixenón, luces LEDs, asistente de cambio involuntario de carril) en el acabado Style para que el precio suba 2.580 euros. Llegados a ese punto, la diferencia entre los dos ya n compensa.
El maletero cuenta con una capacidad de 522 litros, ampliable hasta los 1.632 litros. En un break, a priori es un elemento importante. Sin embargo, el hecho que el Wagon sea más pequeño que la berlina (aunque con un maletero más grande -489 litros para el sedán y 522 litros para el break-) denota también un cambio de necesidades para el cliente de este tipo de carrocería. El volumen de maletero del Mazda6 se inscribe en la media baja de la categoría. El
Volkswagen Passat Variant cuenta con 603 litros, el
Ford Mondeo Sportbreak con 549 litros y el
Peugeot 508 SW con 518 litros.
La realidad es que las carrocerías breaks se asocian cada vez más a un estilo de vida más activo; ese intangible que nos venden las marcas como cuando uno se compra un SUV por las imágenes del desierto cuando nunca pisará ni siquiera gravilla. La capacidad de carga ya no es tan relevante para el comprador de un break como antes, valora más la accesibilidad al maletero y su versatilidad para poder cargar las bicis, el perro, el helicóptero de radiocontrol o lo que sea. Y en ese sentido el Mazda6 Wagon cumple con las expectativas. El acceso es fácil con una amplia apertura y un umbral de maletero bajo. Sus formas son muy aprovechables y si tumbamos los asientos (asimétricos), la superficie de carga es totalmente plana. Parece una obviedad, pero no lo es tanto. Hay modelos en que sorprendentemente no es del todo así, como el Ford Kuga.

