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Categorías: Tecnología

Hyperloop, el medio de transporte de 1.500 km/h de Elon Musk (y nuestro análisis técnico)



Venía de lejos la idea de Elon Musk de anunciar algo especial en la noche de ayer. Bajo el nombre de Hyperloop, Musk prometía un "quinto" método de transporte, más allá de "aviones, barcos, coches y trenes". Y con toda la expectación creada hasta la fecha, ¿de qué se trata?

Musk presenta Hyperloop como la mejor manera de conectar dos ciudades con una distancia de menos de 1.500 kilómetros. Lo hace por medio de pequeños "mini-trenes" o cápsulas, que se mueven por un tubo a velocidades, atención, cercanas a los 1.500 km/h.


Los tubos del Hyperloop irían sostenidos sobre pilares de hormigón

Cuenta Musk que la idea le sobrevino tras conocer el proyecto de tren de "alta velocidad" (200 km/h), que va a unir Los Ángeles con San Francisco, y su coste desorbitado. Pensó Musk entonces que, con la tecnología disponible en la actualidad, se tenía que poder hacer algo más rápido y efectivo.

Musk planteó entonces entonces Hyperloop como alternativa.

Hyperloop se compone de un tubo cerrado relleno de aire a baja presión (no, no es un tubo en completo vacío, pero sí se extrae gran parte del aire contenido en él), a través del cual se "disparan" las cápsulas de pasajeros.

Estas son "pequeñas", como si se trataran de pequeños autobuses para sólo 28 pasajeros, y unos 50 kilos de equipaje por persona.


Las cápsulas "levitan" sobre unos patines que descansan en un colchón de aire

¿Cómo se mueven dentro del tubo? Pues aquí está el "truco" del invento. La cápsula se acelera progresivamente mediante un sistema magnético, un motor lineal similar al empleado en los "maglev", los trenes de levitación magnética. Vamos, que estamos ante un motor eléctrico lineal.

Una vez la cápsula alcanza la velocidad de crucero, el motor lineal eléctrico ya no es necesario, y para mantener la velocidad de crucero estable, un compresor situado en el frontal de la cápsula se dedica a succionar aire de la parte delantera de la misma, e inyectarlo bajo ella a través de dos patines o esquís. Estos no llegan a tocar la superficie del tubo. Se mantienen próxima a ella, sobre un colchón de aire generado con ese aire a presión procedente del frontal del vehículo.


Reparto de presiones en el colchón de aire bajo el patín de cada cápsula

Lo más interesante de ver el proyecto en PDF es que hay datos técnicos que verifican un estudio y una viabilidad industrial reales

Cada 100 kilómetros, aproximadamente, habría un nuevo motor eléctrico en línea integrado en el propio tubo en el que está insertada la cápsula, para generar un nuevo impulso de aceleración, con la idea de compensar la velocidad perdida por el poco rozamiento del aire que quede. Para accionar el compresor de aire del frontal de la cápsula se usa un motor eléctrico alimentado por baterías.

Habría una cápsula "lanzada" a través del tubo cada 2 minutos, aunque la frecuencia podría elevarse hasta una cada 30 segundos. Cada cápsula contaría con un sistema de frenada de emergencia. La frenada "convencional" se lograría también mediante motores eléctricos lineales interactuando entre el tubo y los patines. La energía cinética se reconvertiría entonces en eléctrica de nuevo, lo que garantiza la eficiencia energética del sistema (sólo se pierde energía en fricción con el aire).


El interior se propondría con asientos tipo coche

Los tubos estarían instalados sobre pilares a lo largo de todo su recorrido (entendemos que para acoplarse a la orografía también harían falta túneles), y este tubo iría recubierto de placas solares, algo que proporcionaría suficiente energía capturada como para alimentar todo el sistema, e incluso entregar el remanente a la red eléctrica.

El uso de tubos sobre pilares reduce el impacto medioambiental y social del sistema, al no necesitar de expropiaciones de enorme calibre en su instalación.

Musk asegura que este tipo de transporte resultaría más económico que cualquier otro tipo de conexión terrestre a nivel de infraestructura (mucho más barato que una conexión en tren), y de su uso e instalación no sólo se beneficiarían directamente los viajeros frecuentes.

Y es que pensar en viajes Vigo-Valencia en 40 minutos (aplicando esta tecnología a nuestro mapa español), implicaría modificar la manera de entender nuestra manera de vivir, pues como ya sucediera con los primeros medios de transporte mecánicos, volveríamos a encoger las distancias y los tiempos, abriendo nuevas posibilidades empresariales, comerciales, de ocio...

¿Y va Musk a fabricar el Hyperloop entre San Francisco y Los Ángeles como demostración técnica? Musk se niega. Asegura el emprendedor que ahora mismo, sólo con Tesla y con Space X ya tiene demasiadas tareas, y no podría dedicarse en cuerpo y alma al proyecto.



Por eso quiere hacer de Hyperloop un proyecto "open source", entregando el concepto en un PDF abierto para que el que quiera lo desarrolle, mejore, ponga en práctica... Digamos que Musk ha tenido una nueva idea, como buen innovador que es, y no se conforma con soñar con ella, quiere animar a la sociedad a intentar llevarla a cabo, ya que él no puede ahora mismo.

Pero, ¿de verdad alguien tomará el relevo? Ciertamente la idea no sólo es plausible, sino que podría hacerse un sistema demostrativo para demostrar su viabilidad industrial y su coste. El problema es que cualquier proyecto de este estilo necesita de un cabecilla, como Musk, poniendo su dinero y su prestigio por delante para tirar de él. Un gobierno democrático renovable cada cuatro años, donde sus máximas están en la renovación del poder y el cortoplacismo, tendría complicado apostar en países como el nuestro por un sistema de transporte de personas como este, ya que no podría capitalizarlo como logro personal.


Energéticamente, el Hyperloop sería el modo más eficiente de viajar

Y una compañía privada también lo tendría poco menos que imposible, habida cuenta de la inversión logística que representaría el reto. En todo caso, Musk habla de una inversión de sólo 6.000 millones de dólares para conectar San Francisco con Los Ángeles. Tal vez con un buen grupo de inversores, alguien se anime en Estados Unidos a apostar por la idea, y esto nos abra los ojos a un nuevo sistema de transporte terrestre.

Tiempos teóricos de Hyperloop en España:
  • Madrid-Barcelona: 20 minutos
  • Vigo-Madrid: 18 minutos
  • Sevilla-Madrid: 16 minutos
  • Madrid-París: 50 minutos
  • Madrid-Berlín: 90 minutos

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