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Categorías: BMW, Pruebas, Sedanes, berlinas, segmento D

Contacto: BMW 320d



Hace prácticamente un año, en agosto de 2012, Dani, en una de sus primeras pruebas para Autoblog, nos traía una extensa prueba del Serie 3 F30 de BMW, en aquella ocasión la versión "328" de gasolina, equipado con el cuatro cilindros sobrealimentado por turbocompresor e inyección directa, con dos litros de cilindrada y 245 caballos. Se enamoró del coche, pero realmente el grueso de las ventas en España de la Serie 3 es para las variantes diésel, y entre ellas el 320d es "el coche de directivo por antonomasia".

Para no repetirme más que el ajo, te dejaré que repases algunos detalles de la estética y el diseño del Serie 3 en base a lo escrito por Dani hace once meses, para pasar a centrarme básicamente en lo que diferencia a este 320d de su primo, el 328i, y cómo se comporta con sus 184 caballos de potencia.

¿Arrancamos?





En vivo resulta todavía más atractivo que en foto, aunque no es llamativo a la fuerza, y es puro BMW

Estéticamente, llantas y altura libre al suelo a parte, hay muy pocos detalles que nos diferencien las mecánicas y los combustibles entre modelos. El 320d que guardamos en nuestro garaje durante una semana estaba equipado con la suspensión estándar, y sin ningún kit "eme" de carrocería, una opción que cada día convence a más gente.

Es un coche que en vivo gana mucho con respecto a las fotos. Estéticamente denota dinamismo, con un voladizo delantero corto y poderoso, con una calandra "enfadada", enfatizada por los faros, que tienen también una mirada "de pocos amigos", y que dan carácter a la estampa frontal. El lateral está más compensado que en anteriores Serie 3, gracias al extra de algo más de nueve centímetros que se han ganado de longitud. El culo, los pilotos... son puramente Serie 3.

Y es que la salida de Bangle de BMW nos ha dado una gama de modelos con menos sorpresas estéticas, y ahora Serie 7, Serie 5 y Serie 3, aunque siguen teniendo más diferencias que los Audi entre sí, están más cerca en lenguaje que nunca.



Abrir la puerta es encontrarte con el salpicadero dirigido hacia el conductor, en un claro guiño a coches como los Serie 3 E30. El diseño y disposición de mandos es "tipicamente BMW", y es prácticamente idéntico a las actuales Serie 1 o Serie 5.

Aunque me contaba Dani que, a su parecer, acabado y ajustes de Audi siguen siendo algo mejores, lo cierto es que para mí, un Audi A4 actual no es más interesante por dentro que este Serie 3. Y eso que, como dijo Julio, mi fotógrafo para tomas del coche en movimiento, "sigue siendo feo por dentro". Vale, tanto como feo no diría yo, pero la realidad es que no es un interior que, en este acabado básico, donde lo que parece aluminio es plástico pintado, resulte espectacular. Lo bueno de los BMW (y tenemos varias muestras de ello), es que con el paso de los años envejecen mejor que los Audi, con plásticos que siguen pareciendo como nuevos, y con cueros como el del volante que no se quedan brillantes a los tres días de usarlos.

Sí que convence el sistema iDrive de ultima generación. Y es que la evolución del sistema ha sido patente en la última década. De un sistema en el que enterarse de las funciones y posibilidades exigía poco menos que un máster, hemos pasado a un dispositivo realmente intuitivo, con el que es fácil encontrar y hacer lo que cada cual quiere o necesita. La pantalla de siete pulgadas que domina el salpicadero tiene, además, una excelente resolución, con lo que, aunque le pegue el sol de pleno, se puede ver sin problemas.



El habitáculo tiene cuatro buenas plazas y un buen maletero, gracias a ser el más grande entre los sedanes premium de segmento D

Encontrar la posición ideal de conducción es cosa de niños. El asiento se puede regular en todas las direcciones que puedas imaginarte, aunque sea manual en nuestro coche de pruebas, como también se puede regular el volante. Te puedes sentar muy abajo, con las piernas estiradas, cual deportivo, y las butacas resultan curiosamente acogedoras. Y es que estéticamente, como siempre pasa con BMW, los asientos parecen peores de lo que son, mostrándose planos a la vista. Pero no, tejido, mullido y soportes laterales conforman un puesto de conducción perfecto.

Las plazas traseras son una de las mejores sorpresas que nos encontramos en el F30. Hay más espacio que nunca para las piernas, y aquí goléa en sensaciones al A4 o al Clase C de Mercedes-Benz, modelos que debes recordar que se renovarán el año que viene. BMW siempre juega con el paso cambiado en renovaciónes de sus modelos de segmento D, lo que le da ventajas y desventajas según la fase del ciclo de producto en el que estemos.



Bajo el capó delantero se esconde el último diésel de dos litros de la firma bávara. Con 184 caballos moviendo las ruedas traseras a través de una caja de cambios de seis relaciones manual, promete consumos, en esta versión que no es Efficient Dynamics, de 4,5 litros cada 100 kilómetros. Sí, son extremadamente bajos, y ahí está la clave del 320d. Es un coche pensado para el ejecutivo, como coche de empresa, para meter kilómetros y kilómetros de autopista y autovía, al tiempo que servir como coche de familia después.

Si lo que buscas es el mínimo consumo posible de un 320d, puedes pedir la versión equipada con el paquete extra de Efficient Dynamics. Como bien sabrás, todos los BMW de nuevo cuño ya incluyen un montón de medidas de serie bajo este nombre para ayudar a reducir el consumo, pero los que llevan el paquete "extra" incorporan algún detalle más como la calandra frontal que se abre o cierra según las necesidades térmicas del vano motor. Se rascan unas decimillas en el consumo, sólo, pero para los más "frikis" del "hipermilling" es algo a tener en cuenta. Además, el Efficient Dynamics pierde caballos, bajando de los 184 hasta los 163.




Sí, no seré yo el que hable de las maravillas de las motorizaciones diésel, pues sabes de sobra que prefiero un coche de gasolina, pero este 320d es una de esas extrañas excepciones. Ya en la generación anterior del modelo me convencía su músculo y su consumo, aunque seguía teniendo detalles muy de diésel.

En el nuevo F30, al pulsar el botón de arranque aún se deja escuchar cierto sonido "a calamar de carretera", sí, acompañado de una fea vibración de un segundo y medio sobre la palanca de cambios. Pero una vez pasado eso se hace el silencio. El motor apenas se deja escuchar en la cabina, y sólo los que te vean y escuchen pasar desde fuera sufrirán el traqueteo diésel, que está perfectamente aislado del habitáculo.



Los primeros metros son para reencontrarme con un pedalier de BMW manual (llevaba tiempo sin coger un BMW con tres pedales). E instantáneamente recuerdas por qué esta gente tiene fama de hacer buenos coches para conducir: tacto y posicionamiento es perfecto, y puedes hacer punta tacón sin ningún esfuerzo. Tiene los pedales tan bien colocados que te encontrarás punteando el acelerador en las reducciones al entrar a las rotondas, aún yendo a ritmo muy lento. Es un placer. Hay un par de pegas en entorno urbano que merecen hacerse notar, y ambas vienen del tacto del cambio manual. El accionamiento de marchas es duro, especialmente el de la marcha atrás, que necesita de mucha decisión para enclavarla, a la izquierda de la primera. Además, el tacto del embrague es "un poco racing", durete, de esos que cuesta dosificar en primera y segunda, lo que hace que los primeros días des algún que otro tirón involuntario, que puede desaparecer con un poco de experiencia.

Ya por ciudad uno se percata de que la dirección asistida es "ultra directa". ¿El truco? La unidad de pruebas, que no estaba espectacularmente equipada (por no tener, no tenía ni control de crucero), sí que equipaba la dirección de desmultiplicación variable. Esta ingeniosa cremallera ya nos sorprendió la primera vez que la probamos (en el Circuito de Montmeló allá por 2008 nada menos), y lo sigue haciendo ahora. Es cuestión de acostumbrarse y cogerle el aire a cuánto tienes que girar el volante para tomar una curva o girar una calle, porque durante el primer día te puedes pasar.



Los primeros baches urbanos me sorprendieron. Acostumbrado a las suspensiones durillas, tirando a secas de los BMW (sobre todo con los kits "eme"), este F30, de suspensión "convencional", me recibió con una capacidad de absorción de irregularidades nunca antes vista en un Serie 3. Se los traga, no descompone la trayectoria, y tampoco sacude a los ocupantes. Vamos, tan bien como un Mercedes Clase C.

¿Pegas? La dirección, aunque tiene buen tacto y precisión, no informa, y el cambio manual es duro, como buen BMW

Me quedé perplejo y dudé si esto sería a costa de una pérdida en la dinámica de conducción. Pronto salí de dudas. Puerto de montaña de curvas rápidas, de tercera, cuarta e incluso quinta velocidad, e instantáneamente uno se percata que, aunque BMW ha metido más capacidad de absorción a la suspensión, el chasis sigue siendo el mejor de la categoría en agilidad y comportamiento.

La dirección, que no da nada de feedback sobre el agarre disponible, aunque tiene buen tacto y resulta precisa, es lo único que no te mete "en situación". El resto del coche demuestra unas maneras espectaculares a la hora de afrontar tramos revirados. El morro entra sin vacilar a las curvas, y si todavía no estás hecho del todo a la dirección puede incluso que metas más volante del que toca. Tranquilo, hay sitio para corregir.

Allá donde marcan las ruedas delanteras, el coche se apoya y las ruedas traseras le siguen. Los apoyos son francos, y aunque hay más balanceo tal vez que en la anterior generación, este está perfectamente controlado, y no es con rebotes o "sensación de barco". Una vez has apoyado, puedes dar gas y aprovechar el par motor para terminar la curva y salir disparado a por la siguiente.

Puedes forzar y forzar la situación, ir más y más rápido, para seguir encontrándote un coche extremadamente neutro, al que le costará mucho irse largo en la curva. Incluso corrigiendo trazadas en pleno apoyo mantiene su estabilidad, y los cambios de dirección con frenadas en apoyo tampoco lo descomponen. Es de estos coches que, yendo rápido, puedes llegar a derrapar de las cuatro ruedas de lo bien compensado que está.



El F30 es más cómodo que ningún otro Serie 3 antes de él, pero no ha perdido por ello nada de su dinamismo

¿Pegas? Las hay, como en todo coche, obviamente, pero son muy pocas. Por un lado, en el curva a curva a mi me queda un pelo atrás la palanca de cambios de marcha manual. Esta va con recorridos más cortos si compras el coche con paquete "eme", que es lo que debería hacer yo si me planteara una de estas máquinas. Ya te he dicho que la dirección no informa, y luego está el motor. Tiene una pegada sensacional, y gasta poquísimo, al tiempo que no es para nada ruidoso. Durante la prueba, combinando conducción espirituosa, urbana, de autovía... no pasamos de los 6,2 litros de media.

Pero aunque todos sus atributos son positivos, sigue siendo un diésel, y por tanto, su banda de potencia, aunque se usa un turbo de geometría variable que la amplía, sigue quedándose corta para mi gusto. Así que si vas buscándole las cosquillas en un puerto, te encontrarás cambiando mucho de marcha en las reducciones, aunque... una vez te percatas de que estás en un diésel con gran patada abajo, puede que cambies de estrategia para dejar marchas más largas y aprovechar lo bajo que está el par motor.

Y luego está su punto fuerte: tragar millas por carreteras nacionales y autopistas. Y es que el comprador de un 320d probablemente no sea el más quemado de tu garaje. Donde anteriores Serie 3 comprometían algo el confort en pro del dinamismo, el F30 ya no tiene nada de eso, porque es silencioso, cómodo, relajado de conducir cuando así lo quieres, y en autopista puedes bajar de los seis litros de media en conducción convencional.



Conclusión

Enamorado me ha dejado este 320d. Tal y como dijo Dani en su día, este Serie 3 F30 ha logrado lo que a priori parecía imposible. Ha mezclado el siempre característico comportamiento dinámico de BMW, un coche con buen reparto de pesos, bajo momento polar de inercia, agilidad, posición de conducción... con los atributos en los que sus rivales le ganaban: confort y capacidad de marcha sosegada.

Es el mejor de su categoría, el sedán perfecto para el ejecutivo

¿Resultado? Hoy por hoy, si yo tuviera que comprar un diésel del segmento D, el 320d sería mi elección, no hay duda alguna. Para mí está por delante del A4 (demasiado "cabezón" en el curva a curva) y del Clase C (más comodón y menos ágil, amén de ser más pequeño por dentro). Obviamente, la llegada de renovaciones del coche de Audi y de Mercedes-Benz en 2014 podrían cambiar esto, pero hasta que eso suceda, yo compraría el BMW.

Y puestos a comprar, ¿lo adquiriría tal cual? Pues no. Me gusta el 320d, pero no encaja con mis prioridades personales, a las que agregaría el pack "eme" y quitaría la dirección de desmultiplicación variable para ganar esa pizquita de conexión dinámica extra con el asfalto. Y puestos a pedir... iría a por la más versátil carrocería familiar.

Para cerrar el artículo me queda hablar del precio. 35.600€ opciones aparte. No, no es barato en los tiempos que corren, pero su competencia (A4 TDI 170 CV quattro 39.920€; Clase C 250 CDI 205 CV 41.550€) está por tarifas claramente superiores si queremos unas prestaciones similares en carretera.

Tal vez la gran pega económica del BMW sigan siendo sus listados interminables de opcionales que hacen que "nadie" se compre el coche por el precio de tarifa, y acaben pagando más, pero para eso están las ediciones especiales de equipamiento que la marca ofrece cada cierto tiempo.

Y si estás pensando en comprar otra motorización diésel... te diré que para un coche de estas características, tener 184 caballos para casi tonelada y media de peso (ocho kilos y poco por caballo) es "lo mínimo" si es que te gusta conducir y moverte desahogadamente. No, no es un misil, pero cuando quieras adelantar, adelantarás, y cuando toque subir, subirás. Ir a un motor más pequeño es condicionar la experiencia de conducción que es capaz de proporcionarte este chasis.

En fin, sí, te doy la razón, amigo lector, me he quedado algo enamorado por el aparato, pero te puedo asegurar que no me han pagado por ello... así es este Serie 3.

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