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Categorías: Mazda, Pruebas, Compactos segmento C

Contacto: Mazda3



Contacto por Steven J. Ewing, adaptación por Guille G. Alfonsín

El segmento de los compactos está dominado por los electrodomésticos de transporte. Aún así se venden como rosquillas, a pesar de que muchos de estos coches no tengan una pizca de involucración en la conducción, por más que la publicidad venda lo contrario. Tal vez sea porque la gente realmente necesita aparatos de mero transporte, más allá de máquinas de disfrute al volante.

Pero gracias a Dios, hay marcas como Mazda que todavía cuidan aquello de la emoción y diversión de conducción en la parte alta del pliego de condiciones a la hora de desarrollar un coche nuevo.

No, Mazda no se vende como se puede vender Toyota o Volkswagen. En parte debido a que no destina o tiene recursos publicitarios suficientes, en parte debido a que no tiene una red comercial tan poderosa como sus rivales. Sus coches tenían algún que otro defecto, como los sistemas de infoentretenimiento, más retrasados respecto a la competencia, pero poco a poco van solucionando este tema. Y así llegamos al Mazda3 que hoy nos ocupa. Un coche que tiene todos los atributos positivos de Mazda, y eso sólo puede ser algo positivo.





Por fuera, ya lo sabes, mezcla todos los detalles clave del lenguaje de diseño "Kodo", ya visto en los CX-5 y Mazda6, y el resultado es simplemente genial, más en vivo, que el coche da más sensación de anchura y techo bajo, lo que refuerza el énfasis dinámico. Cierto es que el frontal "es muy Mazda6", y es que los chicos de Hiroshima han apostado por un diseño "de marca" para todos sus modelos, perdiendo algo de diferenciación, pero nos sigue pareciendo una de las apuestas del segmento C más acertadas y compensadas, pues no hay ningún detalle que resulte desproporcionado, más ahora que nos hemos acostumbrado a ver voluminosos morros para cumplir con los requerimientos de impacto.

Puestos a "criticar", diremos que el voladizo delantero es más largo de lo que nos gustaría en proporción con la trasera del coche, pero este problema desaparece en el "tres sedán", que sería el que nosotros comparíamos. En todo caso, aunque en foto destaque el tema del voladizo, en vivo apenas se percibe estéticamente.



El nuevo cinco puertas es prácticamente cinco centímetros más corto que el anterior "tres", aunque la batalla ha crecido 6 centímetros, lo que te habla del incremento de espacio habitable y un mejor reparto de pesos y momento polar de inercia más reducido. La anchura ha crecido también unos dos centímetros, mientras que ha perdido un centímetro de altura. Todo en conjunto aclara la mejora estética del coche, que abandona la plataforma compartida con el Ford Focus para pasarse a la modular Sky de la propia Mazda.

En cuanto a motores, ya te lo contó Dani el otro día, se ofrecerá con dos motores de gasolina (1,5 100 caballos, y un 2,0 con versiones de 120 y 165 caballos), acompañados de un diésel 2,2 de 150 caballos que debería llevarse la mayor parte de las ventas en España. Preguntados sobre un posible MPS, Mazda "no lo descartó", afortunadamente. Pero lo que parece es que podría no ser un modelo sobrealimentado esta vez. Mirando la gama de motores del Mazda6, podríamos esperar que el motor 2,2 SkyActiv de gasolina, que eroga 175 caballos en el coche del segmento D, se acabara implantando con cerca de 230 CV en el "tres", aunque algo más de chicha con turbo e inyección directa del dos litros podría ser más atractivo. El problema es que en la presentación tecnológica de SkyActiv, Mazda nos afirmó que no habría lugar a la sobrealimentación en gasolina, al menos por el momento.



Mazda ofrecerá el sistema híbrido i-Eloop, con supercapacitador en las versiones de dos litros más gordas en España. Este sistema no tiene tanta capacidad como un híbrido convencional, pero permite reducir los consumos de manera activa, y ofrece un rendimiento más homogéneo a largo plazo, ya que a diferencia de las baterías, los supercapacitadores no se deterioran con el paso de los años, y se pueden cargar y descargar más rápido. La mejora en economía puede rondar el 5% en consumo, y aunque no es algo que notes tras el volante, a final de mes o año sí que lo notarás en el bolsillo.



El dos litros de gasolina no es un motor "gordo" en cuanto a par en baja, y es que tienes que hacerlo girar por encima de 2.500 vueltas para tener "chicha", ahora bien, de ahí para arriba es toda una gozada, y está muy cómodo girando entre 4.000 y 6.000 vueltas, algo que hace sin vibraciones o sensación de "sufrimiento mecánico".

Combina esto con el cambio manual de seis relaciones, cuyo tacto, escalonamiento y posición son simplemente perfectas, y tienes un coche de esos que gusta de conducir, entregándose a la causa, animándote a jugar con las relaciones. Para esto viene bien que el cuadro de mandos tenga el cuentavueltas central. El motor es más sonoro que algunos rivales, pero es un sonido agradable.

Incluso el cambio automático, que es de convertidor de par, pero con enclavamiento de embrague a partir de ciertas revoluciones para evitar el patinamiento (ver todo sobre la tecnología SkyActiv aquí), funciona de manera deliciosa. Obviamente, te recomendamos el manual por diversión y disfrute, pero si optas por el automático no te decepcionará tampoco.



La dirección asistida es otro acierto. Recuerdo que en mi viejo Mazda RX-8, con asistencia eléctrica, era una simple genialidad, ofreciendo información, tacto y precisión. Luego llegaron muchos otros fabricantes para apuntarse a las direcciones eléctricas, con resultados muy criticables (la de mi Abarth 500, por ejemplo, tiene un tacto que más se parece al Logitech de la Play Station que a otra cosa). Mazda sigue con su saber hacer en este sentido, y el Mazda3 vuelve a ofrecer la mejor dirección del segmento, con tacto, precisión e información a partes iguales.

Ir rápido con el Mazda3 es sentirse compenetrado con la carretera. La suspensión filtra, pero al mismo tiempo deja pasar información suficiente de lo que está haciendo. Absorbe bien los baches, pero no deja que la carrocería bambolee, logrando apoyos francos con celeridad. Con las llantas de 16 pulgadas tiene más absorción que precisión, con las de 18 se gana precisión en la trazada a costa de tener un comportamiento algo más seco en baches duros y breves.

Con el Mazda3 logras una sensación positiva cuando lo llevas rápido, y es aquí la diferencia grande con muchos de sus rivales. Mientras otros coches del segmento C "sufren" cuando vas a ritmo, y parece que vas "a tope", zarandeándote, y mostrando torpeza en los cambios radicales de apoyo, el "tres" fluye por las curvas, y disfruta del esfuerzo. Es de lo mejor del segmento, sin duda alguna.

Con un CX de 0,275 para el cinco puertas y de sólo 0,255 para el sedán, eso sí, esperábamos un coche más silencioso aerodinámicamente hablando, comparado con un Auris o un Golf, pero esto puede tener que ver algo con que probamos unidades preserie. Habrá que ver cómo se mueven las unidades definitivas.



Otra pega de la unidad preserie es que no pudimos probar el sistema de infoentretenimiento, desactivado para la ocasión, y que llegará también al Mazda6 próximamente. Le tenemos ganas, la verdad, porque es uno de esos pocos aspectos donde los coches de Hiroshima están por detrás de un premium germano.

Lo que sí funcionaba era el Heads Up Display. A diferencia de la solución de coches como BMW, en este Mazda, la pantalla de relfexión va a parte del parabrisas, lo que implicará menos coste en caso de tener que cambiar la luna. Es un sistema que pensamos que en un futuro próximo debería ir de serie en casi todos los coches, por lo cómodo que resulta.

En cuanto al resto del habitáculo, es una mejora completa respecto a la generación anterior. Como estábamos ante una unidad preserie, había cosas que no podíamos valorar propiamente, como los ajustes entre paneles y plásticos, pero la realiad es que todo queda a mano, de manera ergonómica, los materiales son de mejor calidad, y se incorporan acabados como el negro piano o la imitación de fibra de carbono del volante que dan al coche un aire más "premium". Incluso el cuero bicolor de las unidades de prueba tenía un excelente tacto.

La única pega absoluta del coche puede ser el hecho de tener un maletero no del todo enorme, aunque es más grande que el de un Focus...



Tendremos que probarlo a fondo en carreteras españolas antes de sacar más conclusiones, pero las primeras impresiones del Mazda3 son extremadamente positivas. Desde el punto de vista del usuario pasional del automóvil, el 2,0 de 165 caballos es toda una delicia de coche: potente, se estira, te hace sentir la carretera, pero al mismo tiempo es cómodo, confortable, no gasta demasiado, y encima es bonito.

En su segmento hay pocos coches que se le parezcan. Pero el problema del "tres" estará en convertir, como siempre, sus atributos en ventas. Porque entre los entendidillos siempre fue una elección lógica, pero es "el tapado" de la categoría para el gran público. Nosotros también quedamos a la espera de un MPS para sacar más sonrisas de este genial chasis y puesta a punto.

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